El Hombre Terminal


Los años no le han favorecido a Michael Crichton en muchos sentidos. Uno de los personajes "in" de la década de los noventa, Crichton estuvo involucrado en demasiados proyectos para su propio bien. Ya era reconocido y en algunos círculos respetado cuando se presento su proyecto que lo catapultaría a la fama, la cinta "Parque Jurásico", basada en uno de sus libros más populares.


El nombre de Crichton empezo a ser sinónimo (si bien, no necesariamente de calidad) de éxito comercial. La teleserie E.R. era todo un éxito, sus libros empezarón a tener nuevas y elegantes re-ediciones, escribió más novelas y sus textos fueron llevados a la pantalla grande con más frecuencia y un considerable éxito. Fue nombrado uno de los hombres más atractivos del mundo y participaba en guiones, conferencias, ediciones, revistas y demás medios creativos. Gano premios de literatura, de televisión, de cine. En fin, el señor era parte de toda una tendencia.


Aunque no ha desaparecido, su popularidad ha caído bastante. Sin embargo, antes de sus muy largos 15 minutos de fama, ya era un escritor consolidado y hasta consentido por muchos críticos literarios. En 1969 publico su primer obra (al menos la primera formal) vía The Andromeda Stain. Tres años después, 1972, publico The Terminal Man.


Casi de inmediato, Crichton presenta a Harry Benson, un experto en computación, convencido de que las máquinas estan tramando apoderarse de la vida humana. Benson es el paciente estrella del ala psiquiatrica del hospital (recordemos que Crichton es médico y conoce a la perfección la convivencia en ellos), debido a que se le practicara una operación complejisima, de cuestionamientos éticos marcados, con lo que el desarrollo futuro de investigaciones para los involucrados (temática similar a los arqueologos de Parque Jurásico)


Benson presenta un cuadro de epilepsia psicomotora, caracterizada por violentos episodios físicos de la persona, donde no recuerda ni es consciente de sus actos, lo que lo hace inhumanamente peligroso, sádico y paranoico. Detrás de toda la gama de expertos, doctores y reflexiones, esta la doctora Janet Ross quien cuestiona dichoso procedimiento, en vista de los complicados resultados psiquiatricos que Benson presenta en pruebas preliminares.

El procedimiento consta de insertarle pequeños chips al cerebro de Benson, que le provocaran estimulos, generando reacciones en aras de identificar exactamente la ubicación y los motivos de los ataques que Benson presenta. Pero Benson ya es un psicopata paranoico, fobico de las máquinas y la tecnología, a quien le conectarán enlaces computarizados, como para asegurarle que sus teorías de conspiración son reales.


Si bien el estilo de Crichton es fácil de digerir, no deja de ser interesante por los profundos conocimientos (e hipótesis) médicas-tecnológicas que maneja en toda la trama. Poco más de la mitad de la historia se enfoca en desarrollar de manera comprensible para el lector el procedimiento y funcionamiento de dicha operación. Pero desde entonces, Crichton manejaba una terrorifica paranoia de la que él mismo es incapaz de escapar: las contradicciones de la tecnología.


La novela tiene interesantes reflexiones sobre el lugar donde estabamos y el lugar a donde vamos. Muchas de ellas, a años de distancia, se han cumplido, otras no tanto. Sin embargo, cuando la temática médica-científica ha llegado al límite, Crichton desarrolla una historia lineal bastante convencional y limitada. Parecen ser dos cuentos diferentes, pero, para el caso, todos sus libros son de la misma forma. El problema es que el interes que había despertado en el lector desaparece cuando el autor pasa de la parsimonia, a la acción desenfrenada y sin sentido, dejando la impresión de haber leído algún episodio menor de CSI.


Al ser una lectura sencilla, explicativa e interesante, The Terminal Man fue llevada a la pantalla grande, de la mano de Mike Hodges (director de la más actual Croupier con Clive Owen), estelarizada por George Segal, a la cual no he tenido la oportunidad de revisar.

No puedo negar que me entretuvo la novela, como casi todas las de Crichton, pero nada más. Aunque, nada menos.

2 comentarios:

este dijo...

es una lastima que te deprima la muerte de la infancia... a mi me paso tambien. Seguramente tenes razon, pero asi es como veo las cosas en este momento.
No tenia ni idea del hombre del que hablas (mi ignorancia), y no me gusto la pelicula del parque jurasico...de todos modos no lo juzgo, seguramente es buen escritor.

saludos, desde argentina

Ad Ayin dijo...

Gracias desde aca.
Pus no tanto depresión... más bien un proceso de recuperación largo y a veces doloroso.

Cuando estes con animos de leer algo sencillo y digerible, Crichton es una opcion