Historia de un ladrón de amor

Para Juniper Girl


El espacio de la gran felicidad: la historia de un ladrón de amor en Osaka
(The Great Happiness Space: Tale of an Osaka Love Thief
Dir. Jake Clenell, 2006)



Si como muchos dicen (o decimos) que el amor es una ficción, un veneno del que poco a poco nos volvemos todos adictos, ¿Por qué existe una búsqueda incansable por alcanzarlo o encontrarlo?. Que el amor es un capricho, una pasión que solo dura 4 años. Que el amor es una ilusión que simula un estado de bienestar y felicidad. Que busca rellenar carencias de uno mismo. Que es lo mismo que comer un chocolate.

Lo mismo hemos pasado por romances pasionales cortos, que por relaciones estables largas y todas han llevado en algún punto a la misma conclusión: el supuesto bienestar se transforma en frustración. ¿Es un error que estamos destinados a repetir toda nuestra vida? Todos tenemos la urgencia o necesidad de incluir a alguien en nuestras vidas, alguien que provoque y permita emociones, pasiones. Compartir con alguien nuestras experiencias o simplemente sentirnos importantes para la otra persona. El amor es una experiencia individual que siempre encuentra justificación para su desarrollo.

El festival de documentales de nombre Ambulante (que se ha ido sosteniendo por su afortunada programación que por lo general incluye al menos un documental representativo de cada continente) tuvo el gran acierto de traer uno que muestra un lado poco conocido de Japón y sus clubes underground.

Este estupendo documental explora uno de ellos, de nombre Rakkyo Café, donde por una módica cantidad, es posible comprar el amor, aunque sea solo por una noche. La cultura asiática no es medible y quizá no es entendible simplemente por la frecuencia con la que su cine, literatura y televisión ha llegado a nuestro país. Será por eso que las primeras imágenes del documental causan entre la audiencia cierto extrañamiento, risas discretas y miradas sospechosas. Ellos (los chicos) se preparan, se maquillan, se visten con la mejor ropa y los mejores accesorios. Salen a la calle, cual cazador por su presa, a tratar de convencer a mujeres que transiten para entrar al club y pasar un rato agradable entre ellos. Ellas, mujeres adineradas, son capaces de gastar todo lo que han ganado en una semana por una noche con ellos. Y la fiesta, entre mucho alcohol y canciones, parece tan distante y absurda, para un público (como el mexicano) que de una u otra forma tiene cierta represión para hablar del amor como un producto más, uno que se vende muy caro.

Los anfitriones tienen que venderse y su venta tiene que durar para que sea lucrativa. Su líder Issei lo explica diciendo que se dedican a vender sueños, a vender ilusiones. Los anfitriones las “curan”. Mientras ellas paguen una fuerte suma de dinero, ellos las harán sentir como princesas.



El director Jake Clennell no toma ningún favoritismo, se inclina por el camino más honesto. Entre entrevistas con las chicas que frecuentan el lugar y los propios anfitriones trata de enseñar hasta donde una persona puede llegar por un poco de ese sentimiento tan complejo. Durante su recorrido, descubrimos lo extraño del lugar y su convivencia. La indiferencia de los anfitriones hacia sus clientes, los sentimientos de las chicas hacia ellos (en especial hacia Issei) que van desde el simple enamoramiento, pasando por el deseo de casarse con alguno, hasta el grado de morir por ellos. Cuando en cierto momento, todo esto se vuelve repetitivo y agotado, viene una vuelta de tuerca tan interesante y tan intensa que las piezas se juntan: el momento en que ellas revelan a que se dedican y cuál es el verdadero motivo de su frecuencia al club.

En ese momento, uno no puede más que entender y hasta identificarse con ambos bandos. Ellas (no me atrevo a revelar su secreto) solitarias, juzgadas, ven su vida transformada en algo hermoso, algo anhelado. El lugar no las juzga, ni las castiga, pero tampoco las entiende, ni las aleja, simplemente las engaña. Pero el engaño parte de un sentimiento de por sí confuso, que real o falso, produce tanto bienestar que bien vale la pena recorrerlo

Para ellos, el precio de jugar con los sentimientos de los demás (y al final, con los suyos) es de desconfianza a la vida. Perder la propia identidad, perder la posibilidad de sentirse (o creerse) amado.

¿Hasta donde somos capaces de llegar por un poco de felicidad? Cada quien tiene una respuesta. Pero es difícil al final juzgar a una de las mujeres que confiesa, después de decir que moriría por Issei, que bajo ciertas condiciones, se puede comprar el amor. Lo que paga implica ser escuchada, ser entretenida, ser feliz. Lo que paga la hace sonreír. ¿No pagamos por lo mismo todos los días, aunque no sea con dinero?

15 comentarios:

Juniper Girl dijo...

Gracias ^^.

Siempre estamos en la búsqueda de algo que nos de bienestar, satisfacción... en algunos casos lo podemos nombrar o adjetivar y en otros no, pero ese es el objetivo principal para el ser humano ¿no? A veces lo negamos, lo rechazamos, lo intentamos, etc...
Para algunos es el dolor, para otros el amor, también la tristeza... la simple superficialidad o la más intensa profundidad, así que creo entender un poco a estamos mujeres, yo a veces me digo lo mismo con ciertas cosas me producen "felicidad" ¿por qué no?

Por otro lado, apegandome más al tema que tratas, esto tiene que ver mucho con la cultura de la "geisha".

Saludos.
^^

Juniper Girl dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
faraway dijo...

Veo Juniper que no soy el único que te dedica posts. Cuántos admiradores tendrás perdidos por el cyberespacio...

Nunca había oido hablar de este documental, y Ad, por lo que contás suena muy pero muy bien. Voy a tratar de dar con él. Un abrazo.

Josafat M. dijo...

Amor y Japón? I'm there. La veré muy pronto, una recomendación diferente de tu parte, which is good and appreciated.

Confa dijo...

Una pregunta ¿ las peliculas que mencionas en el post pasado, son como esa seria de "los maestros del horror"? Bueno, no recuerdo si exactamente se llamaba así.

Dan Campos dijo...

Excelente reseña. En verdad me parece bastante interesante la temática del documental, aunque no lo consideraria tan extraño o ajeno a nuestra realidad.

Creo que tendre que buscar donde verlo.

¡Saludos!

Ad Ayin dijo...

Juniper: Pero a veces una sonrisa no se compra con nada. Mejor ni me clavo en eso. Lo de las geishas... pos tu eres la experta

Faraway: Yo creo que tiene bastantes y descuidados, jeje. Ojala puedas encontrarla por alla.

Josafat: Ooohhh... ¿de plano tan diferente? Sabía que me convertiria en esto

Confa: Mas o menos. Digo, Masters of Horror se baso en muchas novelas cortas (o cuentos largos) de varios autores. Y creo que más bien, el referente en este caso es ese mismo ciclo que se realizo por los 70 en España. Nada más son 6 por ahora, pero según tienen planeado otras seis proximamente

Dan: Muchas gracias, bro. Cuando la vi en el cine, y los chavos se maquillan y salen a cazar mujeres, varios en la audiencia se reían como pensando que era una broma planeada. Quizá por eso percibi cierto alejamiento de las costumbres asiaticas que nosotros no conocemos. Ya escuche tu podcast de Wanted... pero no me gusto... y me siento culpable, que es lo peor, jeje

Ad Ayin dijo...

Dan: No me gusto la película... tu podcast si me gusto

elvis. dijo...

pues tendré que buscar y ver ese documental del que tan bien hablas!
estoy muy de acuerdo con lo que dices en esta entrada, tanto, que mis palabras estarían de más porque no tengo más que añadir. La última frase que has escrito es exactamente lo que yo iba a decir, asi que realmente muy de acuerdo. ;)


por cierto, puedo preguntar de donde viene tu pseudonimo ad ayin? ;)
y de sigur rós, por supuesto que sabrás como fue el concierto, disfrutarás con la entrada de noviembre! :):)
tengo que profundizar mi escucha de mogwai y ya te diré que me parecen!

un abrazo!

Ad Ayin dijo...

Ojala tengas más suerte en encontrarlo, Elvis. Aca nomas no se ve donde localizarlo, suerte la mía que entre a verla con más curiosidad que convicción (además tenía un abono para ese festival y tenía que usarlo antes de que se acabar)

El "Ad Ayin" quisiera que fuera mucho más original, pero no lo es. Mas bien es medio simplon. Pero viene de una de mis canciones preferidas de la historia, "A Day In The Life" de The Beatles, cuya letra y música me han inspirado para miles de cosas en mi vida. Una vez meti todos mis files personales de la compu en una carpeta que pudiera identificar y le llame asi. Y de ahí casi siempre es mi nick para casi todo. Jeje.

Si prometes hablar del concierto de Sigur Ros, yo prometo hablar de mi gusto por Mogwai. Un abrazo

Juniper Girl dijo...

Hola Ad Yin, leyendo este último comentario sobre el significado de tu nickname y que acabo de ver "Across the Universe", me gustaría preguntarte que te pareció esa película.

Yo puedo decir que me pareció muy pero muy pero muy mala... y no hay nada más chocante lo simplona que es pero con todo ese aire de pretenciosidad. Para mi un forrest gump musical sin sal ni pimienta, sin nada...

No sé como le siguen dando dinero a esta directora.

(Terminado el desahogo)

Saludos.

Joel Meza dijo...

¡A day in the life! Yo creía que era alguna frase en hebreo (por tus aficiones a los madrazos sin reglas).
A ver, otras opciones, entonces:
Inmy - In My Life
Andi - And I Love Her
Rocky Racoon - este... OK, ejercicio tonto.

Ad Ayin dijo...

Jeje, si me pusiera a hacer ese ejercicio con otras rolas, seguro mi nick sería todavía más absurdo. Aunque el de In My Life me gusto, eh

Ad Ayin dijo...

Juniper: Ok, sueltate, no hay bronca. De Taymor, me quedo con esta, Frida no es de mi agrado. La verdad es que Across me agarro por sorpresa, me gusto más de lo que pense. Tal vez involucra mi gusto por el cuarteto de Liverpool

Joel Meza dijo...

Creo que Across The Universe funciona muy bien para cualquier fan de los Beatles, pero me puedo imaginar que a quien nomás le son conocidas las canciones le puede hartar todo el asunto. Aunque he leído y oído opiniones que desptrican contra la historia, a mí me parece una historia hollwywoodense de amor bastante normalita (en todo caso, la idea de los 60s norteamericanos en resumen también me gustó).
Eso sí, creo que todos cantan muy bien y las creaciones visuales de Julie Taymor me agradan bastante.