2000

Las mejores del 2000, según:


Ana A.

1. Gladiator (Dir. Ridley Scott)

2. American Psycho (Dir. Mary Harron)

3. Malena (Dir. Giuseppe Tornatore)

4. What women want (Dir. Nancy Meyers)

5. Amores Perros (Dir. Alejandro González Iñárritu)





Joan:

1. The Convent (Dir. Mike Mendez)

2. Final Destination (Dir. James Wong)

3. American Psycho (Dir. Mary Harron)

4. Ginger Snaps (Dir. John Fawcett)

5. Batoru Rowaiaru / Battle Royale (Dir. Kinji Fukasaku)




Diego Faraone:

1. Requiem for a dream (Dir. Darren Aronofsky)

2. High Fidelity (Dir. Stephen Frears)

3. Fa yeung nin wa/ In the mood for love (Dir. Kar Wai Wong)

4. Dayareh / The Circle (Dir. Jafar Panahi)

5. Musíme si pomáhat / Divided we fall (Dir. Jan Hrebejk)


Jorge Pirro:

1. Gladiator (Dir. Ridley Scott)

2. Amores Perros (Dir. Alejandro González Iñárritu)

3. Requiem for a dream (Dir. Darren Aronofsky)

4. The Yards (Dir. James Gray)

5. Unbreakable (Dir. M. Night Shyamalan)

Joel Meza:

1. Wo hu cang long / Crouching Tiger Hidden Dragon (Dir. Ang Lee)

2. Memento (Dir. Christopher Nolan)

3. High Fidelity (Dir. Stephen Frears)

4. Snatch (Dir. Guy Ritchie)

5. Requiem for a dream (Dir. Darren Aronofsky)

Memito Verbinsky

1. Requiem for a dream (Dir. Darren Aronofsky)

2. Memento (Dir. Christopher Nolan)

3. Fa yeung nin wa/ In the mood for love (Dir. Kar Wai Wong)

4. Wo hu cang long / Crouching Tiger Hidden Dragon (Dir. Ang Lee)

5. Batoru Rowaiaru / Battle Royale (Dir. Kinji Fukasaku)

Bonus: Almost Famous (Crowe) 13 Days (Donaldson)



Un servidor (jeje)

1. Fa yeung nin wa/ In the mood for love (Dir. Kar Wai Wong)

2. Requiem for a dream (Dir. Darren Aronofsky)

3. Batoru Rowaiaru / Battle Royale (Dir. Kinji Fukasaku)

4. Unbreakable (Dir. M. Night Shyamalan)

5. Nueve Reinas (Dir. Fabián Bielinsky)

El equipo


No siempre se tiene el nuevo arranque que uno quiere. El cambio de año es lo que provoca, empezar desde cero y a veces se empieza con una disciplina envidiable en todas las actividades, a veces solo se empieza. Cuando el calendario se establece en diciembre, de nuevo a hacer cuentas, lo que paso, lo que dejamos pasar, lo que nunca iba a pasar. Y de nuevo, borrón y cuenta nueva.

Uno no se cansa de revisar su pasado, lo que me gusta de las listas es la posibilidad de revisar lo que se ha transcurrido. Finalmente el cine logra conectar como pocos con la imaginación y los sentimientos con su audiencia. Creo que un paso más de revisarlas, la remembranza involucra muchos aspectos. Personalmente me acuerdo muy bien del momento de mi vida cuando vi por primera vez una cinta que haya perdurado mucho tiempo conmigo. Y es muy probable que el gusto (o disgusto) que sienta por tal o cual película arrastre mucho de lo que sucedía en todos los ámbitos que me rodeaban. El ejemplo que puedo poner es el absoluto rechazo que le tuve a una cinta como Slumdog Millionaire, independiente de todas las fallas que pude encontrarle, su desenlace me choco como pocos. Me sentí manipulado, engañado y hasta estúpido. En contra parte, el final de Up in the Air me pareció soberbio, aún cuando la totalidad de la cinta es bastante trivial.

El punto es que faltando 3,630 días (mas, menos) para que acabe esta década, el deseo era revisar los 3,652.42 días que acabamos de pasar de la otra. Evidentemente, esta revisión sale con un mes de atraso, estaba planeada para finales del año, pero mejor que salga tarde a que no salga nunca. Aún así, se ofrece una disculpa (lo mismo con el listado de la música)

La historia no podía contarla solo y además se puede aprovechar la finalidad de una red social como esta, para unificar esfuerzos. Así que con la ayuda de 5 bloggeros y 1 incauto adicto al cine, compartimos estas impresiones en lo que fue el cine de la década pasada. Mucho cine, la idea fue seleccionar las cinco películas más representativas para cada uno por cada año transcurrido de la década pasada.

Con toda la brevedad que me sea posible (la cual no es mucha) las voy a ir subiendo, en pares de años, en los siguientes cinco días. Pero la importancia de presentar estas cinco opiniones, es que conozcan más de sus blogs, aumentar el tamaño de la red social y por supuesto, agradecerles el tiempo que se tomaron.

Joan de Almas Oscuras: una eminencia en lo que al cine gore se refiere. Harta sangre, violencia, tripas, mutilaciones y opiniones exageradamente profesionales en su blog. Soy fan, neta.

Ana A. de Cinegoer: amante de los chick flicks, de las películas clásicas, de las no tanto, de las europeas, de las latinoamericanas (recientemente de las sangrientas) afortunada receptora de screeners que nunca comparte y virtuosa a la hora de escribir sus comentarios (además de ser una maravillosa persona)

Jorge Pirro de Cinenovedades : increíblemente paciente y tolerante para sus revisiones y críticas, que no esta peleado con género alguno, lo mismo revisa y alaba cintas actuales que antiguas, como las puede aniquilar sin ninguna misericordia. Algo de objetividad debería yo de aprenderle

Diego Faraone de Denme Celuloide : toda una celebridad en los blogs, se sabe carismático y siempre va en contra de la corriente (o corrientez) eligiendo periódicamente un top ten verdaderamente prolífico y soberbio.

Joel Meza de Joel vs los Monstruos : a estas alturas, su popularidad parecía ya no poder escalar más, pero increíblemente lo sigue haciendo, aun a pesar de deber listas, fotos y criticas, ahí andamos todos esperando y demandando nuevo post.

Memito Verbinsky: el único sin blog propio, que de tenerlo, sería una locura. No conozco persona que vea más películas, series, documentales y es capaz de disfrutarlas todas. No menciono el número de películas que incluye su colección (juro que nos deprimiríamos)

Paréntesis: me fue imposible contactar al resto de los blogs y por las mismas razones de tiempo, no pude incluirlos. Eso no quiere decir que ellos no tengan sus my interesantes listas e impresiones, así que la recomendación es visitar las listas de Ernesto Diezmartinez, Paxton Hernández, El duende callejero, Alex Frías, Samuel Paz, Maquiavélica, Dan Campos y un largo etcétera.


5 razones


Todos tenemos favoritos. Los gustos ayudan mucho a entender a una persona, las inclinaciones que tiene, sus comportamientos, sus actitudes y acciones. Bueno, alguna vez especialistas revelaban que los gustos ayudaban a descubrir la cultura de un individuo, sus capacidades intelectuales, sus orientaciones sexuales y hasta posibles profesiones futuras (según) Aunque es una realidad que también ocultan sentimientos que a la persona le incomodan. A veces, el gusto por algo en particular es auto impuesto, no elegido.

Cualquier favorito tiene su justificación, pero la respuesta más honesta y verdadera, es la simple elección de consumir todo aquello que nos agrada. El puro gusto. Personalmente creo haber dejado bien en claro que lo mío es el gore. Pero referencial y especialmente, mis películas favoritas son las “de zombies”. Y por encima de toda la reflexión social, moral, temática que muchas cintas orientadas en los muertos vivientes tienen, pocas cosas disfruto tanto como ver a un zombie en pantalla, ensangrentado, hambriento. Da lo mismo si camina torpemente o corre con una destreza envidiable, su motivación es la misma: responder y actuar al único instinto que conserva. Sin lugar a dudas, la reflexión que parecen tener, por ejemplo, las cintas de George Romero son la base del legado y estatus de culto que tienen. Reflejar lo peor, lo básico, lo consumista, lo destructivo, lo inhumano, lo patético, lo vil y (curiosamente) lo mejor de la naturaleza humana, oculto en un sobreviviente o en un hambriento cadáver.

En ese marco, la mención especial es al cada vez más interesante Festival Morbido, por su estupenda programación en su edición del 2009 (que incluía títulos como Trick ‘r treat, The Human Centipede, The Hills run Red, etc) por su proyección de cine de horror clásico en panteones y desde luego por evitar la espera del estreno comercial de la cinta Zombieland (Fleisher, 2009) una de esas que poco pude hacer por resistirme a venerar, aplaudir y emocionarme. Tratando de ser breve, uno tiene que compartir la emoción

1. "Don’t kill me with my own gun" - Las películas de zombies llaman la atención tan rápido como alejan al mismo publico curioso. Generan interes porque son cool, porque no lo son, porque están de moda, porque no. Evidentemente, el resultado es una saturación del mismo cliché y una enejada caducidad que presenta cada nueva cinta con toques visuales similares. Esta no es la primera cinta que combina la sanguinaria característica del cine de zombies y la comedia negra (como tampoco lo fue la fantástica Shaun of the Dead) pero a diferencia de varias (me viene el ejemplo de la australiana Undead) el enfoque parece un poco más refinado, más renovado y más atinado. Finalmente, es claro que cada película del género habla de su tiempo actual, de su momento histórico y de la aspiración hacia un futuro, a veces nublado, a veces optimista. Si los tiempos actuales son así de críticos (las características de los sobrevivientes) así de crueles (solo atletas y viciosos sobreviven) así de desorientados y vacíos, la presencia o ausencia de peligro no cambia con muertos vivientes o sin ellos.

2. "Thank God for rednecks" - Y si el esquema no basta, el concepto visual es mucho más propositivo. Las numerosas reglas para sobrevivir a una invasión inexplicable de zombies son presentadas, ya no como video musical. Si bien la década marco la invasión de los nerds y sus gadgets (las cintas basadas en comics y videojuegos, estos últimos que son vitales para la economía de un país, redes sociales que para muchos son una necesidad) el estilo es eminentemente digital, estructurado para aquellos que viven rápido, consumen todo lo que la tecnología les presume y con cada nueva regla, viene una nueva modalidad. ¿Estorba? Para nada. Uno quisiera ver todas las reglas que el protagonista Columbus (un somnoliento y robótico nerd) a modo de resumen extenso.

3. "Have you ever read the book She´s not that into you?" – Para que funcione, es indispensable la correspondencia entre espectador y protagonistas. El grupo de sobrevivientes es tan miserable como aquellos motociclistas comandados por Tom Savini en 1978. Igual de traicioneros, de ociosos, de agresivos y de asesinos. La prisa de toda la trama les impide matarse entre ellos, problemas mayores se atraviesan en el camino. Pero a pesar de separarse y encontrarse tantas veces como es posible, pueden crear una fraternidad, una comunidad repleta de dudas, complejos, desconfianzas y protección. A uno le interesa que esa relación se mantenga. Y también se termine.

4. "He’s in the ass kicking business and business is good" – No hay peor miedo que el miedo de fracasar, dicen muchos. De una manera, la frase resume todos los miedos posibles, todas las fobias. El miedo de Columbus no es la excepción. Se puede analizar en muchas variables, una de ellas la aceptación a uno mismo, sin mascara o, en este caso, sin maquillaje. Más reconocible no pudo ser para mí. Porque igual que el protagonista, sin importar la explicación o el fundamento, no hay nada que me produzca mas terror que un payaso (ya, lo confesé, tarde años en dormir bien después de ver It) De tal forma que el desenlace tenía que ser espectacular, situado en un lugar que tiene su ángulo peligroso: la feria (sede de interpretaciones generacionales de pánico y paranoia, como en The Warriors o en The Lost Boys) rodeados de la última horda de amenaza, el bestial payaso zombie. La situación cambia, la aspiración cambia y, por supuesto, las reglas cambian. Uno las atraviesa aunque no quiera (yo no quiero y no las atravieso)

5. "Let’s play the quiet game" – Temática, narrativa, estilísticamente es muchas cosas. Muchos ya lo saben, otros no. El cameo cerca de la mitad de la cinta es enorme, glorioso. Incluso si se sabe antes de ver la cinta, no deja de ser absurdamente sorprendente todo lo que sucede en ese arco. Pero un bono aparte. El llamado “hook” es algo que atrapa, en el inicio de la cinta, la atención de la audiencia y no la suelta para revelarlo al final (por ejemplo, Fight Club o Swordfish) La cinta empieza rápido y con mucha violencia. Es una cinta sangrienta. Pero nada puede prepararnos para su poderosísima secuencia de créditos. Gráfica, resumida, puntual… musicalizada por Metallica y su “From whom the bell tolls” (de esos rolones que, sin tener un riff tan trashero, suenan malas malas malas) Con un inicio así, no hay pierde. No hay más que sentarse, boquiabierto, a disfrutar.

¿200 años de independientes, 100 de revolucionarios?


¿Lo somos? ¿Lo hemos sido? ¿Lo seremos?

Nadie es renegado en el mundo, nadie es completamente alterno y nunca nadie es completamente ajeno. Pero el juego definitivamente cambio. Hace unos meses se debatía en México algo que no parecía del todo debatible. La propuesta hablaba de sentenciar aun más el uso de Internet, añadiéndole impuestos ridículos, personalmente creí que la respuesta era el combate por un vía aun más ridícula, un grupo se alineo a manifestar su inconformidad, con algunos argumentos muy interesantes y otros no tanto. Todos twiteaba que el Internet debería ser gratis (que no lo es) y exento de impuestos (que nunca lo ha sido)

El formato me parecía por demás triste, insignificante y hasta absurdo. Por supuesto, estaba terriblemente equivocado. El twitter aporta nada o casi nada a la sociedad, cierto, pero movilizo algo que antes no parecía probable, una sola voz, un solo reclamo, una queja unificada de manera cómodamente anónima que si bien no inclino la balanza del todo a su favor, ha frenado momentáneamente lo que luchaba. El twitter, una de las redes sociales más populares había vencido en un terreno que nunca nadie había creído que tendría participación.

El juego ha cambiado. En la primera década del siglo XXI, se formo un nuevo grupo, los nuevos hippies, los nuevos punks. El sobrenombre se les da como “nerds” pero más específicamente como “indies”, a pesar de lo deformado que esta el concepto. Como género musical, nada es genuinamente indie, nada al menos como los especialistas quieren asignarlo. Finalmente, en los 90 se le llamaba “alternativo” a exactamente lo mismo. En el cine, todos los nuevos directores con cintas primerizas abundantes de carismas, también se le endilgo “indie”, ya no es el cine de autor, ni cine de arte.

Quizá ese es el ejemplo que se busca. Ya no existen grandes diferencias (al menos para promover o vender) la alta cultura de la cultura popular. La tecnología avanzo como nunca en 10 años. Musicalmente, se puede crear todo tipo de sonidos, producirlos, editarlos y mostrarlos en las redes sociales. Poemas, novelas, comics se escriben y se muestran en blogs. Fotografías en flickr, películas, videos y ediciones nuevas en youtube. Todo está a las manos de la creatividad de cualquier persona, permitiéndole expresar cualquier inquietud, personificarse otra vida o rozar los 15 minutos de fama que todos pataleamos.

Hace poco, en un especial a modo de despedida, dentro de los especiales de la que creo es la mejor serie de televisión en la década (sino de la historia) The Wire, el creador delimitaba el poder de los medios de comunicación y soltaba una frase sobre los bloggers, quienes posteaban notas periodísticas incompletas, adornadas y libres de esfuerzo, basadas en artículos publicados por trabajo periodístico de al menos seis meses. La reflexión, no juicio, venia de la mano a la forma en que en la actualidad se consume la información, la caída de la circulación de diarios y el papel del periodista como profesión, institución y casi especie en extinción.

Las reglas cambiaron y probablemente dentro de 10 años se verá su efecto final. Hace diez años eran pocos quienes contaban con una conexión, ahora… Ahora hay muchos ejemplos diferentes.

Ha sido una década fantástica. Ya se hablara de esta que apenas inicia.