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El post de Diciembre / II


No es cierto que cada año que pasa sea más corto. Independientemente que las cuentas no salen, la perspectiva que nos hace pensar en eso es la mera acumulación de recuerdos y experiencias. Ya no se creen vivir tantas experiencias como antes, cuando se empezaban a descubrir, por lo tanto deja de ser tan emotiva la vivencia y su permanencia es más bien volátil. Es el mismo año, el mismo período de tiempo.

Pero Diciembre siempre tendrá algo especial, que permite esa inevitable reflexión de las cosas que han sucedido. Cosa extraña que aparentemente el final del 2009 implique también el final de la primera década del siglo. La remembranza lleva mayor carga emocional si se agrupa todo ese periodo de tiempo, porque para empezar, el inicio de esta década nos auguraba el final (para variar) del mundo, la catástrofe tecnológica y de comunicaciones globales. El inicio de la década por venir también trae su profecía fatalista del fin del mundo, porque “ahora sí”, según muchos charlatanes, el mundo se acaba en 2012. Lo dicen los mayas, a quienes se los llevaron en naves a repartirlos en otros planetas, ¿verdad?

En el 2000 no había conexión a Internet en la gran mayoría de los hogares, mucho menos ociosos empeñados en establecer redes sociales para convivir con, la verdad, la computadora. Y aunque para el cambio de década nadie tiene afán de celebrar, parte de la emotividad de cualquier celebración es mirar y festejar, de uno u otro modo, al pasado.

Así que, fans from hell de leer, comparar y hacer listas de todo, en este espacio se verá lo que la década que termina (sigo sin entender esa parte) dejo, al menos, en el cine y la música. Cuando y como sigue siendo un misterio.

Thnx


Dicen los que saben (y los que no también) que una parte del Tratado de Libre Comercio (firmado ya hace casi 16 años) implicaba el hecho de que con los años, paulatinamente, la gringa celebración de Día de Acción de Gracias (o Thanksgiving) se tenía que celebrar en México. El TLCAN mostraba muchas incongruencias desde su planteamiento, lo cual se presenta como arbitrariamente natural cuando se pretende eliminar “fronteras” (traducidas como trabas) para unificar negociaciones, procedimientos y estructuras. La economía de libre mercado siempre se ha visto mucho mejor en papel que en la práctica, especialmente cuando se nota el dominio de un país de primer mundo, con uno de tercero, creando una competencia perdida de antemano.

Seguro para el mexicano, más determinado en dedicar sus esfuerzos en el futbol que en prácticas económicas casi invalidas, el forzar una celebración tan ajena a su cultura como Acción de Gracias, iba a dar dos resultados completamente contradictorios, pero también completamente aceptados. Tanto izquierdosos populacheros como yunquistas de moral dudosa se hubieran apoderado de todas las vías de la ciudad, del Ángel, de plazas, con tal de hacerse notar y exaltar su chovinismo nato para demandar que no maltraten su historia cultural (la cual, la mayoría desconoce) Ahí los vemos, exhibiéndose, llorándole a Moctezuma y a Juárez, ofendidísimos por ser participes en una celebración del enemigo más odiado, pero también el más idolatrado y copiado.

La segunda parte de su acción, seguramente sería regodearse de felicidad porque tienen un día de asueto más. Un día para descansar, de una vez, tomarse todo el fin de semana. La emoción de no ir a trabajar y la posibilidad de fiesta en Miércoles (!!!!) sin peligro a desvelarse mucho. Salvo en algunos colegios bilingües donde los alumnos lo celebran en clase (contradictorio de nuevo) la celebración sigue siendo política por aplicarse del Tratado, que esperamos siga como pendiente permanente… o cuenta incobrable.

La celebración, en la realidad y en la práctica, resalta dos cosas. El inicio bestial de las compras navideñas y la recta final de la NFL. Como en este blog somos fans de la NFL (y de los Yankees) el día sí representa una festividad, una en la que todavía nos preguntamos porque los Detroit Lions siempre han sido invitados a esa transmisión especial. Y para los aferrados de las películas (como en este espacio) aún más emotivo. El famoso Black Friday, donde en Amazon rematan todas las películas con descuentos terriblemente tentativos. Pagar 17 dólares por la colección de Alien o 9.99 por la edición de 4 discos (y 4 versiones) de Dawn of the Dead no pasa todos los días.

Y todo este post, simplemente trataba de mostrar un video (así que la introducción de dudosa validez y opinión política y económica exenta de profesionalismo fue gratis) El promo televisivo es directo de la NFL y parte de esa sorpresivamente publicitada campaña vista lo mismo en anuncios de camiones públicos como en las salas de cine llamada “¿Estas listo para la NFL?” El promocional cargaría con cierta caducidad (es la semana 12) pero la campaña ha sido tan eficaz que no importa en el momento que se muestre.

El video incluye dos de los iconos actuales del deporte americano. Las semi-diosas vaqueritas de Dallas y el imponente animalazo linebacker de los Ravens, Ray Lewis (como samurai de Kurosawa) Una maravilla de escasos 20 segundos

A payment


A estas alturas yo soy el primero en negarlo. No existen finales felices, no pueden existir porque el final implica ya no ser capaz de distinguir o experimentar emociones. Tampoco hay mucho espacio para el recuento, la reflexión. No hay invitaciones hay revisar, a revivir. Ni mucho menos hay necesidad de sonreír. Cuando todas las voces de un pasado se acumulan y resuenan cuando la conclusión a la que se ha llegado era la misma que anunciaban, lo único que queda es reconocerlo. No aceptarlo, es imposible aceptarlo, simplemente saberlo.

Recordar entorpece, no beneficia. Cerrar los ojos suele traicionar. De tal forma, uno ve una situación que existió y se extinguió. Si en verdad un abrazo cierra muchas cosas, aquellas que tiene que abrir se almacenan en otro lugar. Un abrazo requiere, primordialmente, concentración. Las personas que pasan de lado son siluetas que adornan el momento, cada respiración se detiene, se retrae a placer y conciencia, sabiendo que su función no es requerida en ese instante. Para completar y acompañar, ninguna función es requerida, no lo es la vista, no hay nadie a quien necesite ver físicamente para hacerlo. No lo es el tacto, es indefinible la sensación de un abrazo, la sudoración, la exaltación. No hay fricción, no hay tensión. Pero el sentido que principalmente se pierde es el oído. Nada quiere ser reconocido, representado, alabado. Nada interrumpe la sensación, cada sonido que atraviesa ese momento es bloqueado, rechazado, aislado.

No. El tiempo no se detiene. Mucho menos el corazón. En realidad, se acelera. El ser humano no esta diseñado para admitir esas sensaciones. Son demasiado intensas, demasiado aterradoras, demasiado breves. ¿Cuántos abrazos se necesitan para saberlo? Solo uno.

Seguro por eso a todos nos gusta ver de esos abrazos en cualquier medio visual. Por eso y porque todos tenemos que negarlos.


Are you ready now?

¿Que es tan importante?
Solo cambia un número (a veces dos) y ya, ¿no?

Cada quien tendrá sus tradiciones y sus meditaciones. El último día de cada año puede ser muchas cosas y ninguna a la vez. Es cerrar un capítulo más, un episodio más, una memoria más. Es un día como todos, solo un poco más comercializado y estereotipado.

Es un día de promesas, de aspiraciones, de reflexiones. De tradiciones, mitos y creencias. Es bueno que un día provoque eso en las personas. Es malo que solo sea un día el tiempo estimado de duración de todas esas promesas.

Que cada uno saque su conclusión y su estilo para atravesar este día que puede sacar lo mejor y lo peor de cada uno. Lo que si creo importante destacar es la formación de esa memoria. No solo conservarla, sino entenderla y aprender de ella. La experiencia de cada uno es lo unico que nos separa y nos diferencia como personas. Y, sobre todo, para llegar al punto en que estan, cada persona, han atravesado un camino importante, lleno de caídas y tropezones. Un camino que mientras sucede no entendemos porque se extiende de esa forma, porque se complica, porque no tiene mucho sentido.

El camino que hemos recorrido para llegar a este momento no es cualquier cosa. Y como el futuro siempre esta en movimiento, nunca sabemos a donde justamente vamos.

Por eso (y mi incapacidad de ser breve) quiero despedir este año con un video. Un comercial deportivo. El camino de dos jugadores de la NFL, desde que nacen hasta su inevitable encuentro. Experiencias y decisiones que en ese momento no eran del todo claras. Todo para llegar a ese momento, a ese golpe, a ese unico momento de intimidad. Visualmente es una delicia. Técnicamente es impecable. Producido por Nike (por supuesto) el que siempre avanza de izquierda a derecha es Ladainian Tomlinson, el que corre de derecha a izquierda es Troy Polamalu. El título "Fate leave nothing"




Feliz año a todos!

El Post de Diciembre


Ayer escuchaba el podcast de un fulano que habla de tanta tontería se le atraviesa en el camino. No es irreverente, no quiere ser gracioso, no le interesa ganar escuchas y al parecer, no le interesa la forma en que narra las cosas. Con un poco de atención, uno puede creer que lo grabo en una sentada, así como saliera, y lo subió sin importarle mucho como había quedado (evidentemente no fue así). Él lleva años haciendo radio, escribiendo en diversos medios y siendo baterista de un grupo de surf (además de introducir la mítica palabra “merol”)

El punto es que habla de lo que quiere, cuando quiere y como quiere. Es bueno escuchar a alguien que no tiene muchos pelos en la lengua, dice las cosas como sabe decirlas (con sus tropezones y todo) y su manera de hacerlo es según su modo y idea, les guste o no. Pero el tipo es así, siempre lo ha sido. Puede caer bien o mal, pero al menos tiene constancia.

El fin de semana revisaba el número de entradas que llevaba y me daba cuenta que poco a poco han ido disminuyendo. Por segunda vez, ese hecho me preocupo. Con el tiempo, me di cuenta que no tenía nada diferente que contar. El cine es el principal de mis hobbies y pasiones. Pero la música, los libros, los comics, los deportes también ocupan mucho de mi tiempo. Me divierte jugar sudoku, ajedrez (y cualquier deporte que sea de contacto) Aunque no por eso tengo que hablar de cómo supere una partida. También hay que distinguir entre lo interesante y lo ocioso.

El chiste es que no he podido encontrar el tiempo y el lugar que necesito para escribir. Este espacio no se abrió por recomendación de nadie, ni proyecto alterno, ni como parte de una corriente. Tampoco fue orden de un psiquiatra o una desesperada necesidad. Lo abrí porque quería escribir y quería ser leído. Y, para ser franco, por la idea de no perder contacto con un amigo (a quien por cierto no se nada de él desde hace mucho) No se a estas alturas si alguno de esos objetivos se ha cumplido hasta ahora.

Me he complicado un poco con todo esto del blog. Vamos, nadie me paga por hacerlo y nadie tendría que hacerlo. Ese era el gusto. Era un placer escribir aquí, extenderme tanto como quería para después descubrirme a mi mismo editándome, entendiendo que había cosas que no eran necesarias. Nunca quise que esto de pronto se convirtiera en una necesidad, en un refugio, porque la idea siempre fue compartirlo, con quien pasara por aquí, con quien se mostrara interesado, con quien tuviera opiniones encontradas pero gustos similares.

Nunca he leído más que una entrada de la mentada plaqueta y su blog y nunca me ha interesado nada de lo que comenta. Sigo sin entender para que abrir un blog y subir fotos y fotos de tanta cosa se le ha atravesado, de sus hijos, de conciertos, de ellos mismos en estado deplorable. O páginas de gueyes apoyando a un político o descalificando a otro, del fanatismo a sus deportes e ídolos, blogs temporales de festivales, concursos. Páginas de puro naco (así se autoproclaman), interactuando con puro guarro, enseñando las fotos de sus ex novias desnudas y asegurando que están ardidos y que la ex era una puta.

En algo coinciden todos esos. Hacen con ese espacio lo que quieren. Si a alguien más le interesa, bien, si no, también. La curiosidad de uno deberá atraer. Y en esta dolorosa parte (aja) debo hacer menciones, para constatar que no lo alucine, porque es importante para mi mencionarlos, pero sobre todo en forma de agradecimiento porque contribuyeron a que no desistiera de este sitio. Más de una vez escribía entradas que no me convencieron, pensando en Joel o en El Duende, deduciendo que mis temas tenían que estar en cierto elevado nivel. Las reseñas que hacía de películas, algunas veces eran meticulosamente cuidadas, revisadas, analizadas hasta el mínimo detalle ortográfico, adelantándome a las opiniones de Ernesto, de Jorge, de Faraway, de Paxton, y Alex (muchas ni siquiera las quise subir). Cuando me decidía a poner música diferente, algunas veces me ponía en los oídos del D y Elvis. Si hablaba de alguna cinta europea, David Dunn, Igor y Mobius eran mis temidos críticos y si eran orientales, Josafat y Juniper. Si quería hacerme el chistoso y emocionarme por algo, debía pensar en Tyler. Para cada entrada, siempre fue el tratar de mencionar algo que atrajera tanto a mi hermana, como a Oliver. Así al infinito, con cada uno de las personas que han pasado por aquí (aunque sea por error)

¿Por qué darles gusto si este es mi espacio? No lo se, ese soy yo. Dando gusto a los demás por encima de mi (pero no os preocupeis, jeje, ya estoy en terapia de shocks para eso)

Así que, esta entrada esta puesta. Era lo que quería decir ahora. Probablemente estará fuera de lugar, he tratado de crear este espacio escribiendo lo que muchas veces no puedo decir. Soy de los que van al cine, sale y le preguntan “¿Qué te pareció?” y mi respuesta varía entre bien, mal, más o menos. Nunca explico lo que mi mente esta analizando con detalle, la dirección, la historia, los planos, que brincan el eje, que la exposición, que la escaleta, etc. Mejor trato de escribirlo.

Es Diciembre. Trataré de complacerme este mes, haciendo de este espacio lo que quiera, en el tiempo que quiera. Desde luego, seguirá siendo exactamente el mismo espacio, con los mismos temas, las mismas opiniones y la misma ausencia. Pero sin tener que preocuparme por detallar y expresarme con solvencia, siendo más directo. Tratar de ser yo, sin pensar en lo que los demás puedan pensar de ese yo. Y si. Subo esto con cierto recelo, pero también con mucha diversión.

Si es lamentable...

Las secuencias de ficción y terror que se vieron el día 4 de Noviembre en la ciudad de México generaron muchas cosas. La primera de ellas y la que aún se busca generar: paranoia. Real o injustificada, uno en verdad tiene que sentirse un poco paranoico después de ver semejante despliegue de imágenes dignas de una cinta. Por supuesto, la paranoia no se genero sin tener antes un dejo de incredulidad. La noticia que se esparció a gran velocidad dejaba a todos sorprendidos, boquiabiertos e impresionados. Y no era para menos. El jet que se desplomo lo hizo no en una, en la intersección de dos de las avenidas más concurridas y circuladas de la ciudad. Gente en llamas, en pánico, en dolor. Las líneas telefónicas se saturaron brevemente, todo mundo se reportaba con sus seres queridos o los buscaba si sabían que andaban por esa zona. La preocupación iba en aumento. Poco después se revelaba que los tripulantes de la nave eran miembros del Gobierno, uno de ellos el Secretario de Gobernación. Y más tarde, todos ellos eran declarados fallecidos.

La impresión no cesaba. Las dudas tampoco. Y dentro de todo ese entorno, relucía la anécdota de un señor que había quedado de verse con su esposa por la zona. El señor la vio en una esquina opuesta, se saludaron y sonrieron. Él siguió el camino por las calles para encontrar un lugar donde estacionarse, de pronto la explosión. Y después, la esquina donde la había visto estaba vacía. De su esposa no había rastro. Desconozco si la situación tiene una conclusión todavía.

Pero alguien, algún comunicador de algún noticiero se atrevía a expresar una de las opiniones más estupidas que escuche esta semana. El suceso había distraído al pueblo de la emocionada celebración del triunfo del primer presidente afro americano en la historia del país de las barras y las estrellas.

El sueño de Luther King dudo mucho que se transcribiera como los sucesos de esta semana en la elección presidencial más costosa y absurda de los últimos años. No logro entender como es que uno desde esta perspectiva pueda emocionarse de ese suceso. ¿De verdad creen que este señor va a ayudar a las relaciones tiránicas hacia los demás países? Particularmente, la elección no me tenía sin cuidado, pero ninguno de los candidatos me hacía tener un poco de paciencia o fe. En realidad, ambos eran temibles. No puedo desentenderme del tema como quisiera porque finalmente determina muchas cuestionasen mi país, pero no puedo más que maldecir al personaje que consideró la elección y su resultado como una celebración a nivel global, mucho menos después de lo que vimos dentro del país.

Toda esa emoción me recuerda al anterior presidente de la Republica, Vicente Fox, quien tenía las esperanzas de millones, de quien afirmaron era quien llevaría el cambio que tanto buscabamos y del que se presumía una nueva etapa de prosperidad en el país. Así como muchos lo celebraron a su llegada al poder, muchos celebran la llegada de Barak Obama a la presidencia del imperio más descontrolado de la historia. Una cosa es segura, Obama verá primero por su interes que por el de la más grande minoría, los latinos.

Y como la gente responsable de South Park parodiaba esa celebración, con gusto la comparto:



Vender horror


Uno se contamina de lo más trivial. Adquiere posturas, condiciones, decisiones que muchas veces contradicen con la personalidad del individuo. Al decir que atrapamos esas costumbres que se convierten en modas, uno debe reconocer que es más vulnerable de lo que cree.

Ya hace muchos años, paseando por la tienda de videos, había una caratula de una cinta que siempre llamaba mi atención. Al verla no dudaba en criticar el producto, considerarla rídicula, absurda y me preguntaba quien demonios se atrevía ver semejante tontería. Es más, solo pasaba para verla abandonada y reirme de su desafortunado destino. El nombre de la cinta era muy adecuado a su imagen y eso contribuía a ignorarla. Sin embargo, como en muchos casos, los años me la entregaron en las manos, en circunstancias diferentes, con más años recorridos y la revise. De inmediato me hice fanático de la cinta y de su director, a quien revise de forma exhaustiva. El tiempo, finalmente, lo cura todo. Los años le daban la razón cuando se coronaba como uno de los directores más respetados en el medio, con millones de fanaticos y miles de premios (además de ser ahora uno de los más poderosos en la industria) Y todo empezaba con esa curiosidad de película y su anarquica portada.

De tal suerte que uno no debería juzgar al producto con la primera impresión. Aunque la primera impresión, jamás se olvida. Muchos recordamos con mayor cariño su imagen promocional (el poster) que a la película completa. La verdad es que hay posters de enorme calidad para cintas que al final no ofrecían mucha cosa, ni siquiera la brutalidad de la imagen. Despidiendo al mes terrorífico por costumbre, me encontre con estos posters que merecerían estar en la colección de cualquiera:















Creo que dos de mis favoritos son los siguientes:
De manera independiente a ser una cinta de zombies, lo que más tengo presente de tal poster es el tagline o la frase que se suelta. Mi respuesta es: si

En cambio este invadio muchas de mis pesadillas cuando era niño. La mera imagen me impresionaba y después de que pasaron muchos años me anime a verla. La película me decepciono, la imagen sigue asechandome

Ah, y por si alguien se preguntaba, ¿Cuál era esa cinta que ridiculizaba en la tienda de video? La imagen de abajo le correspondía. Cuanto prejuicio.

World Tour


Uno cree que haber visto todo y cada día se sorprende por otra cosa diferente. Lo que sí, uno sabe que no la ha visto todo cuando a la televisión se refiere. De todos los adjetivos que a la televisión se le adhieren, el único que debería ser eliminado es aquel que refiere al aparato como fuente de educación. Pero bueno, la cultura siempre la ha hecho como un integrante más de cualquier familia, quizá el más amado, el más dividido, el que más tiempo hace compañía. Aunque es el único que no rezonga nada ni pide mucha cosa.

En fin, hace poco veía lo que puede considerarse uno de los videos del año en la televisión. Si bien alguien lo puede confundir como esperanzador o que fue realizado de todo corazón y en buen plan, la verdad es que es una de las comedias negras más honestas que se han visto en los últimos años. El video, con el fondo blanco esperanzador, nos muestra a las estrellas Televisa explicando la crisis económica que existe en la actualidad, sus juramentos ante la voluntad del mexicano, sus argumentos sobre la capacidad que tiene el pueblo y la sugerencia de respuesta que dan. Una joya



Primero, me preocupo ver que era cierto, segundo, me preocupo que esos rostros se atrevan a dar su versión de los hechos y que, parece, se la creyeron (porque una cosa es dar su opinión y otra es dar a luz una realidad que solo en sus bolsillos existe) Y tercero, me impresiono que se atrevieran a sacarlo al aire, parecía más una broma bien orquestada que un proyecto real, así que cuando lo vi, después, en televisión (veía el béisbol en televisión abierta) me espanto. Pero ese breve recuento de daños paso de inmediato y luego pensé: “¿Ese tipo compartió el mismo cuadro con John Travolta?, pobre Travolta Después reí cuando en los comentarios uno decía “adal ramones de traje y corbata…. komo si supiera usar cubiertos el imbecil”. Al final, creo que Televisa si ayudo en esto de la crisis, hizo que se nos olvidara un poco y nos riéramos de lo lindo. Aunque si ha alguien lo deprimió, la pregunta es ¿Porqué no aparecieron, denigrándose, sus titulares de noticieros, de opinión, de dirección?

Lo que me lleva a pensar en la cantidad de dinero que les deben pagar por hacer una parodia de ese tipo (Salinas ni hablar bien puede). Por ejemplo, el QB de los Seattle Seahawks, Matt Hasselbeck, quien ha estado toda la temporada lesionado, fue una prometedora estrella que de pronto le encontraron cierto talento frente a cámara. Y ahí esta, saliendo en tanto comercial puede, previendo que su carrera esta en el alambre. Por supuesto, uno no puede olvidar a Francisco “El Tronquín” Fonseca ridiculizándose en cada comercial de pan, tortillas, botana saliera, evidenciando su nula capacidad para jugar fútbol. Y de ahí, llegue al siguiente comercial que promociona al esperado videojuego Guitar Hero World Tour.

Como bien saben muchos, el béisbol es mi fanatismo. Los Yankees de Nueva York mi pasión. Pero cada que llegaban a la post-temporada, la estrella del equipo (y jugador mejor pagado) Alex Rodríguez bateaba basura, no servía de nada, se ponchaba y acababa no solo con las ilusiones del fanático promedio (y pasional) sino con la salud física y mental de todos los seguidores del equipo. Ahí anda el desgraciado paseándose con Madonna, presumiendo sus millones y estelarizando comerciales. Después de ver el comercial, pensé en silencio “Por favor, ponte a entrenar”. Pero en compañía de Tony Hawk, Michael Phelps y Kobe Bryant, debo admitir que algo bueno de ellos puede aprender. Claro, de este anuncio al de Televisa, hay millas de lejanía. Y la sonrisa que produce, es muy diferente

Not - This - Time



Y añadiendo, nunca jamás.

Si, lo tenía que hacer, lo tenía que decir, lo tenía que expulsar. Si no lo sacaba de mis entrañas, mutaría en una enfermedad.

¿Cuál pudiera ser la lección?, me preguntaba muy temprano, después de recorrer los encabezados de muchos diarios y las imágenes de la montaña humana que se formaba en el Tropicana Field. ¿Debemos cambiar los viejos uniformes por los nuevos? ¿Una nueva imagen que nos represente? ¿Deberíamos cambiarnos el nombre o cuando menos reducirlo? ¿Será entonces una realidad que hay que tocar fondo para después renacer? No se si al final todas esas son parte de la lección, las conclusiones o las enseñanzas. Pero la más visible consecuencia es que la arrogancia siempre lleva a la caída. Si, los Yankees también sufrieron esa lección.

Pero de pronto toda la arrogancia, la soberbia, la endeble superioridad fue adoptada por todo un pueblo: Boston. Pueden justificar que todo el tiempo vivieron bajo la sombra de los demás, que fueron el bufón del circo, que nadie los tomaba en serio. Y llegaron los Patriots a base de trampas y los Red Sox a base de enfrentamientos. De ahí… la luna. O eso quisieron y eso creían. ¿Dónde están los Pats ahora? Estaban escondidos, reservando el asiento de al lado para los Sox.

Los fanáticos (y los no fanáticos) estaban floreados, sobre excitados, sobrados. El equipo de una nación, de un deporte, del destino y hasta favorecidos divinamente. Ahí estaba Stephen King leyendo un libro entre entrada y entrada. Ahí estaba Tom Hanks sobre el monstruo verde (esperando la pelota de Ortiz) y también estaban todos los bostonianos que por tradición se sienten superiores al resto. Todos se miran como si no se hubieran bañado. Orgullosos de que una cinta protagonizada por Jimmy Fallon representará su carencia de ambiciones. Algunos amargados porque son tan superiores pero nadie los toma en serio, nadie los reconoce. Engreídos porque son liberales y demócratas (aunque en el fondo tienen tendencias republicanas y casi tiránicas) Uniformados y disfrazados con chaleco de marca (verde de preferencia), bufandas rojas, boinas, pipas. Algunas chicas se pintaban el logo en los pechos (digo, cada quien daña su cuerpo como quiere), otros se tatuaban en sus calvas que la nación les pertenecía. Otros, tasajeando el buen nombre de Mario Puzo, mostraban sus afiches de David Ortiz parodiando la novela El Padrino. Una semana bombardearon cada rincón que encontraron, afirmando que el rival no traía nada, que se topo contra la pared, que solo era para emocionar a la gente más.



Y ahora nadie los ha escuchado. En el estadio se retiraron por la puerta de atrás. En sus casas, solo apagaron el televisor, como si nada hubiera pasado. La realidad es que ya regresaron a ella, que todo les paso, que todo les pasara.

Fanáticos de los Red Sox en Boston y en otros lados se sentían egresados de Harvard, danzaban y coreaban a la lejanía, humillaban al rival, humillaban al otro seguidor. Ahora, lenta y dolorosamente se dan cuenta que se acaban de humillar a ellos mismos.

En algún capítulo de Los Simpsons, la ciudad ejerce un toque de queda a los niños, quienes secuestran una frecuencia de radio para narrar todos los secretos oscuros de sus padres (Homero comiendo flores en el baño, por ejemplo) Y en el número musical, Nelson asegura que los adultos se pavonean como si olieran bien.

Pero para cualquier fanático de Boston, ese pavoneo es lo único que les quedará. La redacción del Boston Herald no comentaba la victoria de los Rays (Delivish), narraba la derrota de los Sox y como es que se dio. No, para ellos no hay méritos en los demás, no hay victorias de los otros, no hay celebración del resto. Para ellos, el mundo esta en tragedia ahora, todos, a quienes les importa y a quienes no. El deporte esta de luto. Aunque pocos sabían que ese equipo fue el último en integrarse al béisbol y que su adición fue por razones de espacio.

¿Y la Cenicienta?
Los Rays destruyeron cuanto equipo se les puso. Día tras día los aficionados al deporte esperaban su inminente caída libre, la cual nunca se dio. El peor equipo de las ligas mayores hace apenas un año, ahora esta a un paso (bueno, a 4) de convertirse en el mejor. Las cifras, las estadísticas narrarían que ya es el mejor, el que más cuadrangulares ha disparado, más carreras producidas, el mejor cuerpo de lanzadores. Solo les falta un anillo para hacer válida la declaración.

Ayer, la narración de Ernesto Jerez aseguraba que quien no tuviera acelerado el corazón, era porque no tenía. Me pregunto donde quedo el corazón de Boston. O el de Tampa, o el de Filadelfia. Cuando menos puedo asegurar que el de los Yankees vibro con semejante victoria. Me emociono ver a Longoria, Upton y a Garza alzar los brazos y correr al montículo. Tres jugadores que se perdían en la sucursal inferior de los Rays hace un año y que ahora son las estrellas que levantaron a un equipo. La emoción de ver al humano celebrar de esa forma se contagia. Y la inevitable expresión de los derrotados también se contagia.



Pero ellos apagaron el televisor y huyeron del estadio. No se atrevieron a sentir un poco de empatía en los dolorosos rostros de Francona, Ortiz, Varitek. No. Les dieron la espalda. Y también, los jugadores les dieron la espalda a sus aficionados. Perder la soberbia y la arrogancia es una de las derrotas más dolorosas para el ser humano. Un viaje a la luna y el aterrizaje más forzoso imaginable.

Anécdota personal: cuando los Yankees perdieron del brazo de Mariano Rivera aquel séptimo juego de la serie mundial contra Arizona, simplemente no pude cambiar de canal. Los rostros de la derrota de mi equipo no salieron nunca de mi mente y con ellos, observe la celebración del rival, con el corazón destrozado. Hay que ver esos rostros para sentirse de esa forma. Los fanáticos de Red Sox ya se sentían así, tal vez por eso no necesitaron unirse a sus jugadores.