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Así fue la historia. Revisaba una página que acostumbro revisar dos o tres veces por semana, de nombre darkhorizons, donde colocan noticias, rumores, estatus de las cintas y cualquier otra cosa que el afamado Garth Franklin tenga ganas de postear. Mi constancia a dicha página principalmente se deriva en los estrenos de los trailers más calientitos y recientes.
Bueno, revisando cuales eran las adiciones al listado, me tope con el avance de Thrist, unas entrevistas en el set de Halloween 2 y hasta el previo de Rudo y Cursi a estrenarse en Mayo en Estados Unidos. Pero mi atención la atrapo una cinta que no conocía, cuyo título, Hunter Prey, me resulto llamativo. El tráiler (acá dejo el link) no presenta nada ni parece ser muy interesante. Resulta que la cabeza del proyecto es un famoso asistente de efectos especiales, que tuvo la idea de sacar un fan-film de 8 minutos que junto el respeto de (casi) todos los geeks del mundo y alcanzó una fama que ni siquiera él imagino. Sandy Collora empezó su carrera como ayudante dentro del estudio de Stan Winston, modelando, desarrollando y colaborando en ideas para cintas, en su mayoría, de ciencia ficción. Hunter Prey es su debut en la silla de director y se dice es una mezcla entre Predator y Con Air
Pero Collora ya trae el efecto fan-geek que pocos pueden presumir. En 2003, su famoso cortometraje vio la luz, vía youtube y llevaba como título Batman Dead End. Me toco verlo a su estreno y fue una sorpresa descubrirlo, la verdad esta muy bien hecho, demostraba cierta vitalidad y reflejaba parte del aprendizaje que desde los 17 años Collora adquirió. El detalle fue lo importante, cruzaba (u homenajeaba, si se quiere) las historias de personajes iconos del comic y de la ciencia ficción, donde el súper héroe cazaba a un Joker recién fugado del Asilo Arkham solo para enfrentarse contra un Alien y un Depredador. El video (que pueden ver aquí) fue tan popular que los fans clamaban su realización en un largometraje en fondo y forma. Collora después realizo un falso tráiler donde ahora las vidas de Superman y Batman eran las que se cruzaba, con un Luthor y un Dent en el camino.
Indudablemente, los videos eran más para fans, realizados por un fan, que para el público en general (de ahí también su distribución) Pero ese no es el tema. Ese era el antecedente. Viendo una vez más ese corto, algo me pareció que funcionaba mejor. En el momento en que el Depredador hace su aparición, la tonada de presentación me emociono. La música creada para aquella maravillosa cinta de Schwarzenegger es casi inmortal y un claro referente, que desde luego Collora tuvo que tomar para su corto.
Es indudable que la música, el score original creado para una cinta juega un papel fundamental y que muchas veces es el recuerdo más vivo que el espectador conserva. Eso lo digo por la experiencia. Hay muchos temas de cintas que nunca saldrán de mi cabeza, los hay clásicos y no tanto. Así youtube me llevo de la mano al que quería, inconscientemente, encontrar. Este es el video:
Una persona comentaba, en la página de youtube, como no daba nada por la cinta, no le producía ninguna emoción, de hecho, ni ganas tenía de verla. Sin embargo, una vez sentado en la sala, escuchando tan inmortal composición, todo cambio. Volvía a ser niño (que es el efecto al que todos aluden) y desde ese momento le entraba a la cinta con el corazón abierto, complaciente a todo lo que se mostrara en pantalla.
Sigo creyendo que menospreciaron de más la cinta de Singer, Superman Returns (2006) bajo diversos esquemas de argumentos. Cierto, carece de mucha virtud y mucha nostalgia. Es muy derivativa y en momentos aburrida. Se siente forzada y no emociono a nadie. Pero tampoco era justo el trato tan miserable que le dieron. Que si querían de vuelta a Hackman, que la dirigiera Donner y demás nimiedades por el estilo. Sea como sea, a mi me toco verla en pre-estreno, en IMAX 3-D y la pantalla era una monstruosidad. Será por eso mi recuerdo que en el momento en que la primera nota se eleva y se silencia, para presentarse más armada, con compañía de tres notas más, todo cambio. No me había tocado ver esa secuencia de créditos, ni la música en una sala oscura. Y me paso lo mismo. Tal era mi emoción de escuchar y ver esa secuencia, que le perdono todo a esa cinta de Bryan Singer. Todo, de plano.
¿Cuánta música no ha hecho eso? O más bien, ¿Cuántas películas no han dependido de su score para almacenarse en un lugar privilegiado y a veces no merecido?



