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¿Porque odio a Michael Bay? / III



Creo que para nadie es un secreto, a estas alturas, el desprecio inhumano que le tengo a la figura de Michael Bay. Un odio absoluto a su estilo, a su formato, a su contenido, cinematográficamente hablando (digo, capaz que es un santo cuando vuelve al mundo real) Empezar con esto me lleva a tomar aire. Paciencia. Y llego a la conclusión de soltar una frase que yo no dije (ni siquiera escuche en vivo) que resume mucho de lo que creo.: “Michael Bay is the aids of cinema”

Pero tengo que ser muy franco aquí. Empecé viendo Transformers 2, con la mejor disposición, olvidándome de que era Mr. Bay el responsable, consciente de que mi cerebro me lo reclamaría, pero optando por apagarlo un rato. Los primeros 15 minutos fueron hasta agradables, entretenida fue la lucha por no carcajearme, por no juzgar el producto en base a su creador y sus antecedentes. Lo que siguió (por ahí de 140 minutos) fue una batalla campal entre mi necesidad de relajarme y la incomodidad que me consumía. Mucha gente me advirtió y hasta me aconsejaron seriamente repelerla, darle la vuelta, seguros que iba a terminar mucho más frustrado y furioso que mi estado natural. ¿Quién me manda? Pues nadie, la verdad, mi decisión y tengo que divertirme con haberla tomado (fue como recrear el meter las manos al fuego cuando era niño) Pero en ese momento que tuve para pensar si la taquería estaría cerrada una vez que terminará la nueva pesadilla de Mr. Bay, me detuve a meditar sobre las motivaciones de los involucrados. Como fue que dieron con tantas ideas los escritores, como las visualizaron los productores, como las hicieron los actores. A ver:

1) No me pareció tan insufrible la presencia de los padres de Sam, ni su incidente con las drogas, ni ver a Bumblebee llorando. Pero que tal el mundo Bay, ese en donde Megan Fox es un elemento de decoración en Bad Boys II (la peor película de la década según yo, aunque esta se acerca bastante) Todas las estudiantes de la universidad son modelos, las fiestas de fraternidad involucran escenarios soñados e iluminación con laser incluido… Ah, pero nadie acaba ebrio, ni desvariando, ni pareciendo un ser humano.

2) Tan en neutral me puse que se me olvido la primera parte (que disfrute más de lo que creía y aseguraba) ¿Eran los Transformers un elemento más encubierto por el gobierno? O sea, ¿nadie sabía de su existencia? ¿nadie vio la destrucción sin sentido que hicieron en L.A.? ¿para que revivieron a Megatron? ¿A poco se murió? ¿Eran satélites? Y una que si nomas no doy ¿Cómo llegaron a las lunas de Saturno?

3)En apariencia, primero fueron los Transformers y luego la civilización. Ok. Sam traía una astilla pegada a una sudadera que era la clave para tener el conocimiento del universo. Ok. Se da cuenta que estaba pegada al principio de la cinta, casualmente. Ok. La astilla le transfiere información, cobra vida y activa a todos los aparatos eléctricos de la casa para convertirlos en unos critters mecánicos que quieren… ¿Qué querían? Matarlos a todos y a ellos y a Bumblebee y al Sol… O algo así. Pero el punto es… ¿la astilla es el detonador de toda la película? ¿Cómo escribieron eso? De verdad, tengo que saberlo. Algo saben que yo no.

4) Si en el mundo Bay, todos y todas son modelos, físicamente superiores, moralmente elevados… ¿Por qué Sam no le puede decir “te amo” a Megan Fox? A Megan Fox, ni porque ella se lo pide. Bay de plano coloca a la actriz en las posiciones más sugerentes e incomodas (para ella quiero suponer) en cada cuadro que la tiene. En esa postura, ella le dice a él “dímelo, dímelo o córtalas” Y nada.. De tal suerte que eso tendría que suponer que al respetable le interese esa historia de amor, donde el Romeo esta quejándose, poseído, vomitando y la Julieta se la pasa llorando y demandando. Me conmovió más el tráiler de New Moon que dieron antes… de ese tamaño.

5) ¿Y que hay de los Transformers? La verdad, nada mas ubique a Optimus (como han desfigurado el recuerdo de mi infancia) a Megatron y a Bumble. Los demás… ni los autos son llamativos (cosa que si sucedía en la primera cinta, con el espectacular Mustang policía tuneado como Charger) Pero por ahí alguien tuvo el buen tino de incluir uno de esos juguetes que todos queríamos y pocos obtuvieron. Aquel que era un ensamble de varios vehículos de construcción que armado resultaba un ente formidable de nombre Devastator. ¿Y que hace Mr. Bay? Le pone testículos… por supuesto. Ah, y a John Turturro diciendo algo de un escroto.

6) Bay dijo que trabajo mucho en los efectos de los robots para darles empatía humana en sus facciones y reacciones. Quizá queriendo hacerlos similares a Gollum. Si lo logra, no puedo asegurarlo, porque a todos los robots se les alborotaron las hormonas. Y es que vuelvo al punto 4. Incluido un robot, ahora con forma de cochecito a control remoto, le tira la onda y todo lo que puede a Megan Fox… ¿No era PG-13? Bien pudo funcionar como una porno, de plano.

7) Lo mejor para el final. Ya llegamos a Egipto y a comprobar que son Sam y Optimus Prime quienes mandan. El ejército americano obedece sin cuestionar las órdenes de aquellos dos. Y Sam tiene que revivir (ah, si, spoiler) a Optimus con tierrita que encontró en una pirámide. Evidentemente, es herido mortalmente antes de llegar. Ella llora y le dice (por fin) que lo ama y que regrese a ella, snif snif. Pero… (respiro y me carcajeo) … ¿te cae que Sam llego al cielo de los Robots? ¿En serio? ¿De verdad? Y no solo eso, los dioses del Olimpo Mecánico le hablan y le pasan su sabiduría, de tal modo que era él la respuesta a todos los males de todos los mundos. Tal cual. No lo soñé. Así paso.

Es cierto, mi antipatía al seudo director me llevo a asegurar que la primera cinta fue dirigida por Spielberg. El fugaz “éxito” de la primera parte me sorprendía y no quería aceptarlo. Ahora creo más que nunca que Bay ni se paro en el set de esa.

Michael Bay. Yo creí que ya había visto todo lo peor que podía salir de ti. ¿Qué pensaba? Ya no soy tan radical para decir “pos si ese ni piensa”, pero en serio, ¿qué paso? ¿Qué fue lo que paso por la mente de él, de sus escritores, de sus productores y de todos los involucrados? Aunque sea “DINERO” no puede ser que hayan hecho algo como esto. Si, ya recupero todo lo invertido (para el dato, siendo fríamente matemáticos, cada minuto de la cinta costo alrededor de millón y medio de dólares) Y a muchos les ha gustado, aparentemente. Pero me pregunto si el reto de Bay fue hacer la peor película de la historia, con dedicatoria a todos sus detractores y restregarnos en la cara lo exitosa que resulto. Tristemente ha comprobado que la culpa es de la audiencia, no suya.

Yo mejor ni me quejo. La culpa también es mía (aunque con orgullo digo que no pague por verla, pero si invertí mi tiempo para hacerlo)


La Casa



Bienvenidos a mi casa
Reglas de la casa:
1. Dios vino a mi casa y yo le
maté.

Jack y Stephanie son una pareja con miras a la separación, dirigiéndose a una importante cita. En el camino sufren un accidente que deriva en su súbita visita a una antigua casa de huéspedes, esperando poder resolver el percance al siguiente día. En la casa se encuentra otra pareja (con sus problemas individuales) que sufrieron de la misma suerte momentos antes, quienes también han quedado varados en ese paraje desolado. La casualidad hace que los cuatro personajes duden de su situación especialmente al enfrentarse a sus anfitriones, una pequeña familia de fanáticos religiosos y de costumbres fuera de lo común.

A esto se le añade un asesino experimentado que desde los exteriores de la casa, los involucra en un juego que se quiere disciplinado, recorriendo una serie de reglas, enfrentamientos personales y ajenos, pasillos interminables, puertas succionadoras, clones, una niña y mucha niebla negra.


2. Mataré a cualquiera que venga a mi casa, así como maté a Dios.

Responden a los nombres de Frank Peretti y Ted Dekker y son los autores de esta insufrible e infantil historia de “horror” religioso o el intento de una. Elementos en la vida personal de ambos escritores han encontrado una similitud. No solo que ambos publiquen para la misma editorial, que sean amigos o que sus historias de elementos sobrenaturales tengan patrones parecidos. Ambos se toparon en alguna experiencia de su vida que los llevo a acercarse de manera más comprometida a lo religioso. Es probable que no sean autores tan reconocidos, pero en el mercado de novelas cristianas, ambos son extremadamente respetados. Separo, como concepto, el mercado cristiano puesto que de alguna forma han plantado ciertas barreras (eso es lo que yo se, no es un hecho)

En estos casos, no sería una locura afirmar que deberían reforzar esas barreras. Manteniendo distancia con el aspecto religioso, la historia se debilita a cada vuelta de página, cada repetitiva situación que se plantea se siente estorbosa, sospechosa, los personajes parecen unidimensionales y ejemplares dignos de cualquier estereotipo de escritor frustrado, cantante frustrada, psicóloga frustrada y otro frustrado. Algo bastante elemental han olvidado ambos autores, el villano no es imponente solo por portar una máscara o porque sus pisadas resuenen y hagan eco en cada rincón de la casa (mucho menos porque sangre su malvada niebla negra), el villano es inclemente, inmisericorde y aterrador por la motivación que lo empuja y por la respuesta de sus victimas. Ojala existiera una motivación para los personajes y no solo hacerlos correr, llorar y gritar a la menor provocación.

Y es que no solo se trata de toda la escasa emotividad que la anécdota destila, sino de la escasez de recursos de los personajes. Es cierto que el elemento sobrenatural de cualquier novela genera opiniones muy encontradas y que para mantener cierta coherencia deben desconocer lo probable o lo posible. Pero me resulta repugnante que ante tanta situación sobrenatural, los personajes tarden dos capítulos reclamándose y diciendo: vamos por acá, no por allá, que no por acá, te digo que por allá, bueno por atrás, mejor enfrente.

En el mejor momento de la historia (cuando inevitablemente uno solo se queda para reír de la ingenuidad exagerada de cada personaje) aparece una niña, una guía quien asegura que no la han escuchado y por eso están involucrados en esa situación de pesadilla. Uno entiende la arbitraria aparición de ese personaje, siendo que es el único que habla un idioma (y no solo balbucea preguntas del tipo ¿Qué esta pasando? ¿Iremos por este camino o por este otro? ¿Pero quien ha hecho ese ruido?, Oh pero ¿Por qué a mi?), pero se cuestiona porque le otorgan ese tipo de información y desmeritan el poco interés que presentaba la embrujada casa.

3. Denme un cadáver y tal vez yo decida prescindir de la regla dos.
El juego termina al amanecer.

El psicópata que les ha enviado (vía una lata y por eso se llama Hombre de Hojalata) las instrucciones se presenta como el ente controlador de toda la aventura, atento a cada movimiento, entendiendo y previendo los movimientos de las víctimas, cómplice con la propia casa. Espectador que provoca (por medio de sus pisadas) un terror absoluto, que aunque carece de cualquier característica de personalidad, emite las pocas ideas interesantes de la novela. Su especulación es tratar de doblegar el espíritu de las parejas y provocar que se asesinen entre ellos… ¿O no? Porque ya cercano el final, su incredulidad y torpeza sobrepasa a la de sus victimas en uno de los descenlaces más parciales, tajantes y derivativos que recuerdo haber leído alguna vez.

El gran problema es que, al igual que sus personajes, ningún autor tiene el menor control sobre la vida propia de la historia y las extensiones que por naturaleza presenta. Siendo duro, de los dos autores no se hace uno digno. No parece haber ningún elemento que identifique la pericia (o ausencia de ella) narrativa de alguno y el capítulo que sigue es la copia del anterior, solo cambia un personaje y un cuarto, con los mismos diálogos austeros que debido a su constancia, desesperan al lector al grado de querer desistir de la lectura.

Si Peretti o Dekker tienen una base de leales fanáticos, la recomendación sería que se esmeren en conservarlos a cualquier costo. Así sea una secuela de este ridículo y plano ejercicio (con su final dizque abierto) o sermoneando a todos los seres humanos por pecadores. Su demostración de “la paga del pecador” observada en esta historia, hace que uno se pregunte si el pecado los incluye a ellos.
D

The G-Zone


Alguna vez alguien llevaba su carpeta de producción para presentarla. Bonito el diseño de la carpeta, excelente presentación y la persona tenía gran facilidad de palabra. El contenido estaba recopilado con exactitud, las versiones del guión, el subrayado, la asignación de colores, planos, storyboard, ruta crítica y un largo etcétera. La propuesta fue por demás divertida y amena, tanto que todos se emocionaron de la narración, aunque nadie negó sus abismales huecos argumentales. La convicción de la persona fue lo que consiguió la aprobación. Poco después, la presentación de otra idea parecía que no tenía lugar. La persona se mostró tímida, insegura, preocupada. No trato nunca de hacerse el listo ni gracioso, hubiera sido una tragedia. Algunas cosas pendientes justifico, esquemas incompletos, planeación sospechosa. Sin embargo también logro su aprobación.

Al final, el primer proyecto fue todo menos lo que se había estimado. El resultado final fue un desastre. Aparentemente el director ni siquiera conocía la carpeta que presentaba su idea y todo lo que el buen orador había predicho se había perdido en el camino. El segundo proyecto, desde luego, resulto un ensamble soberbio de todas las piezas. El director obedeció toda la planeación y se retuvo a si mismo de desviaciones inspiracionales.

La historia sin duda me llevaba a dos ejemplos recientes. El primero, por el que me ha llovido de todo, de la mano de Guillermo Del Toro y su Hellboy II, donde pasados 50 minutos, el único deseo que yo profesaba era un desenlace pronto y abrupto si era necesario. Tanta criatura, tanto escenario, tanta cerveza me tenía cansado, desesperado y sin el menor interés. Al final solo pude decir: “se dejo ir"

Convencido de que no era mi percepción, tiempo después me tope con otro director que se emociono tanto con un proyecto, que descuido todo lo planeado previamente y decidió no ponerse freno alguno. La aprobación para dicho proyecto llegaba por dos vías, la económica (que es la principal y pasa por la empresa responsable) y la artística (que nunca es importante y solo es una especie de bendición forzada del creador original) Desconozco con precisión como se da luz verde a la adaptación de un videojuego, pero los autores del popular (en su momento) juego llamado Max Payne se mostraron, en un inicio, entusiasmados y felices de que su historia tuviera una medio de comunicación más extenso. El resultado no los dejo satisfechos en lo absoluto.

Con mucha certeza, uno de ellos cuestionaba un flashback que revelaba las motivaciones del oficial Max Payne mostrado a la mitad de la cinta. Esa confesión se mostraba al inicio del juego y el jugador se involucraba con el personaje. En la cinta no sucede de la misma forma y a nadie le interesa mucho porque, como y si el personaje logrará su redención. Probablemente el mayor problema al adaptar un videojuego radica en el cambio de rumbo que la historia provoca. El cine no permite la interacción como lo hacen los juegos de video, donde sea quizá la raíz del éxito de ambos medios. Ahora, la transición del cine al videojuego también es muy errática.

A veces parece que al tratar de adaptar un juego al cine, el factor principal no es el aterrizaje que tendrá, sino la popularidad del juego y de los probables involucrados. Si el juego de video goza de toda el fervor de uno de los sectores que más consume en el mercado (y en no pocos casos, el que más capacidad de consumo tiene), la intuición los hace pensar que esos mismos acudirán a la sala si la experiencia incluye algo de lo que son leales o seguidores. Me apresuro a pensar, entonces, que los creadores de la cinta Max Payne estimaron que su legión de jugadores no pondría objeciones en su adaptación, dado que conocen y recorrieron el mismo camino del personaje (aunque fuera de forma virtual)

Max Payne La Película es un desastre desde varios ángulos. Una trama sin interés, situaciones que rayan en lo absurdo, actuaciones muy forzadas y personajes que no atraen a nadie. Lo más curioso del asunto es que el videojuego es probablemente uno de los más accesibles para la pantalla grande. Los cinemáticos eran espectaculares, las secuencias de acción homenajeaban a Matrix (esquema que casi todas las cintas de acción ahora ya traen) Las calles decadentes a lo Frank Miller, personajes enrabiados con su alrededor, autodestructivos, tragedias tipo griegas, diálogos muy rescatables, corrupciones en todas las esferas sociales y el héroe solitario, decadente, buscando soslayar su anhelada venganza para así tratar de encontrar un motivo a sus acciones y a su vida en general. Aquí es donde, de nueva cuenta, el director “se dejo ir”. La importancia nunca radico en lo jugoso de la anécdota (porque no pasaba de ser eso), para el creador era la imagen, que no capturo en ningún momento. Los alrededores del juego solo apoyaban la historia y sobre todo al nivel de diversión: uno, en papel del personaje, tomaba casi cualquier arma y generaba todo tipo de destrucción siendo capaz de manipular el tiempo y el entorno, para realizar las maniobras de acción más insólitas y emocionantes que se vieron en ese tiempo. En la cinta, como admirador del juego, la primera secuencia de acción llega muy tarde, vamos, el primer balazo aparece cerca de la hora de cinta. Seguramente se tomo muy en serio la historia de este policía y se decidió seguir un camino que ningún fanático pudo reconocer.

Y los demonios. Honestamente, la idea no era en lo absoluto desagradable, la explicación podría pasarse por alto y las imágenes son muy logradas. Y ya. Su presencia ni estorba ni aporta en lo más mínimo, de ahí el rechazo casi inmediato a ese elemento.


Sin embargo, no soy de la idea de rechazar por automático (de ahora en más) cualquier transición de juego a pantalla. Por el contrario, existen videojuegos espectaculares, tanto en historia como en desarrollo. Ejemplos: Bioshock, Metal Gear Solid, God of War y la próxima a estrenarse Prince of Persia.

Hace poco disfrutaba de uno llamado Dead Space. Lo disfrutaba tanto, que al final me puso a reflexionar a mayor profundidad. Lo adictivo de tal videojuego son sus inspiraciones cinematográficas, principalmente la de Alien. Los viscosos y violentos monstruos aparecen en las sombras, en el sistema de ventilación y en las zonas de gravedad cero. Cuando al salir de una de esas cámaras, un gigantesco tentáculo toma al personaje y lo arrastra a su fin, me conmoví de lo verdaderamente asustado que me sentía. Y comprendí que hace mucho tiempo no me asustaba de tal forma en el cine. El sonido y la vibración del control contribuyo mucho, pero la sensación no pasaba.

Al final, tanto ese juego como Max Payne le rinden tributo a miles de cintas e historias que todos hemos visto. Tomar un tributo y hacerle el propio parece redundante. Como cada cinta basada en videojuegos parece un cliché. Las adaptaciones no pararan pero gente como Peter Jackson se ha mostrado muy emocionado a involucrarse también en la creación de videojuegos. Aunque con su primera incursión, el juego de su cinta King Kong, también fue un desastre, parece ser que hay que equivocarse mucho para hacerlo bien. O eso me gustaría creer.

¿Porqué odio a Michael Bay? / II


Una vez más nos sentimos orgullosos de hablar de Mr. Bay. La frase es: mejor que hablen mal, a que no hablen en lo absoluto.

El director de 43 años, nacido en California, tiene algo más que presumir. No, desfortunadamente no es la prometedora y esperadísima pelea de box contra quien lo ha retado miles de veces, el Dr. Uwe Boll. Bay aún no se decide a participar. Tampoco es un "update" de su secuela del éxito Transformers. Desafortunadamente, tampoco se trata del sueño de millones: el anuncio de su retiro permanente del cine y su conferencia de prensa, disculpándose sobre los daños que le ha causado a la humanidad.

No. Mr. Bay tiene otros planes.

Es en la semana que se lleva a cabo la popular Comic-Con, en San Diego, donde la sombra de Bay reaparece para recordarnos que aún no hemos pagado todas nuestras culpas.

Al parecer, Bay no solo odia el cine actual. Odia el pasado, el clásico, el de culto. Su determinación para aniquilar los agradables recuerdos y enseñanzas se empezaron a formar en el 2003, cuando decide ser el productor y el principal motivador a un remake, el de Texas Chainsaw Massacre. Dos años más tarde, y no conforme con ridiculizar al legendario LeatherFace, produce un nuevo remake: The Amityville Horror, para hacernos extrañar, incluso, a Margot Kidder.

Por supuesto, por esos años, dirige Bad Boys II y The Island, pruebas de auténtica resistencia física y mental para el espectador.

Todo esto no es suficiente para el indestrutible cineasta. Se tienen planes de más remakes (total, hay de donde escoger) Se vislumbra el de The Unborn y The Birds (si, la de Hitchcock)

Existe el rumor (que nada mas de recordarlo, lágrimas corren mis mejillas) que también desea reelaborar el clásico de Polanski y una de las cintas más importantes e influyentes de la historia: Rosemary's Baby. Además, de su boca, ha salido el rumor de una nueva versión de "Pesadilla en la Calle del Infierno" (A Nightmare on Elm Street) sin Wes Craven ni Robert Englund, desde luego.

Pero el más inmediato es el que tuvo la presentación de su avance en la Comic-Con. Su muy particular visión del famoso Camp Crystal Lake. La nueva versión de Friday the 13th nos presenta a un Jason Voorhees rubio, musculoso, que seguramente saldra de un lago digital, bajo un cielo digital, con un machete digital para asesinar a miles de personas.... digitales

El avance fue grabado por una persona de la audiencia (no se si con su iphone o con una cámara) Los aplausos que escuchan parecen ser reales... aunque algunos pensamos que son efectos especiales:




Nos lo quitaron de youtube... pero ya lo encontramos de nuevo

Dia 9 Ficco 2008



Otto El Zombi
(Otto, or up wiht dead people, Dir. Bruce LaBruce, 2007)
* 1/2


Festivales como el Ficco reúnen diferentes variantes de gustos, géneros y espectadores. Brinda posibilidades de apostar por buen cine sin errarle. De descubrir propuestas innovadoras, de encontrarse con tematicas refrescantes. También da la posibilidad de descubrir que uno como espectador tiene muchos similares, aunque también uno se enfrenta con el aficionado que por accidente entro a una cinta de la cual no sabía nada de ella. A veces la aventura es fortuita, en otros casos es desagradable.


Mi afición por las cintas de horror, gore, pero en especial de zombies me hizo dirigirme sin dudarlo a esta película del controversial Bruce La Bruce (o Brian Bruce, su nombre verdadero, sin el añadido de drag queen). Desconocía en lo absoluto sobre la cinta en cuestión. Eso ayuda mucho. La visita a esta cinta entonces era lo más limpia que podía, sin pros ni contras.


Un zombie que se levanta para recorrer la ciudad. Tiene recuerdos de su vida pasada, rechaza la necesidad de alimentarse de carne humana y es encontrado por una cineasta medio fascista, medio gótica que lo contrata para finalizar su película, su obra maestra que le ha tomado 10 años en su realización (en palabras suyas, porque nadie quería financiarla).


El Otto del título por naturaleza provoca el rechazo de los demás, desde su peste hasta su manera de caminar le traen problemas. Problemas que LaBruce empezará a solventar cuando llega a un bar y un hombre que sale le invita a una copa, en su casa.

En ese momento, mis interrogante se manifestarón. ¿Zombies que recuerdan? ¿que reprimen sus necesidades primordiales de alimento? ¿zombies que hablan e interactuan con los demás? ¿zombies gays?


Lo que había iniciado como una sátira, se deforma en proporciones gigantescas cuando el director determina que la audiencia no entenderá que lo es. Por descripción, la sátira tiende a exagerar la situación, con toques muy realistas que el espectador identifique y relacione. Donde más intenta ser un tono cómico, es donde más simple se manifiesta el asunto. Un personaje atrapado en el cine mudo y blanco y negro cuyo potencial era enorme, aparece como el comic relief sin justificación alguna, como un bufón. La directora de la cinta, teniendo los mejores dialogos, es una piedra en la narrativa. Su dirección hacia con Otto, describiendo la situación que espera de su cinta en forma de rebelión comunista es a veces atinada, a veces insulsa. Muy divertida suena su propuesta de "mi cinta politico-porno-zombi" hasta caer en lo absurdo con su "eres el Che Guevara de los zombies gays"


¿Hasta donde se puede deformar un género sin degradarlo? La naturaleza de Otto sustituida por un comportamiento cercano a lo humano era una interesante idea. La comparación de los zombies y los gays como forasteros cazados y rechazados parecía funcionar. Pero ¿en que sentido son comparables? ¿en donde estan los elementos que hay que identificar? Por lógica, un zombie no provoca rechazo, provoca miedo, pánico. No se le persigue para propinarle una golpiza, se le huye para evitar ser devorado.


Y por supuesto, su reflexión acerca del amor libre, sin cuestionamientos ni adjetivos, donde Otto deja de ser zombie para tener sexo con su amante, con su hombre, una ridiculez

No es una película para todos. Tampoco se trata de una verdadera cinta underground que se elevara al grado de culto. Es el ejemplo exacto de una película pretenciosa (sus secuencias en blanco y negro, sus trampas de sobreponer la película que los personajes realizan, sus escenas de sexo explícito entre hombres y entre zombies) que con el tiempo, a nadie le importara. Yo creía que lo peor que el género zombie podía dar ya lo había visto... que equivocado estaba.