Mostrando entradas con la etiqueta maravillas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta maravillas. Mostrar todas las entradas

5 razones


Todos tenemos favoritos. Los gustos ayudan mucho a entender a una persona, las inclinaciones que tiene, sus comportamientos, sus actitudes y acciones. Bueno, alguna vez especialistas revelaban que los gustos ayudaban a descubrir la cultura de un individuo, sus capacidades intelectuales, sus orientaciones sexuales y hasta posibles profesiones futuras (según) Aunque es una realidad que también ocultan sentimientos que a la persona le incomodan. A veces, el gusto por algo en particular es auto impuesto, no elegido.

Cualquier favorito tiene su justificación, pero la respuesta más honesta y verdadera, es la simple elección de consumir todo aquello que nos agrada. El puro gusto. Personalmente creo haber dejado bien en claro que lo mío es el gore. Pero referencial y especialmente, mis películas favoritas son las “de zombies”. Y por encima de toda la reflexión social, moral, temática que muchas cintas orientadas en los muertos vivientes tienen, pocas cosas disfruto tanto como ver a un zombie en pantalla, ensangrentado, hambriento. Da lo mismo si camina torpemente o corre con una destreza envidiable, su motivación es la misma: responder y actuar al único instinto que conserva. Sin lugar a dudas, la reflexión que parecen tener, por ejemplo, las cintas de George Romero son la base del legado y estatus de culto que tienen. Reflejar lo peor, lo básico, lo consumista, lo destructivo, lo inhumano, lo patético, lo vil y (curiosamente) lo mejor de la naturaleza humana, oculto en un sobreviviente o en un hambriento cadáver.

En ese marco, la mención especial es al cada vez más interesante Festival Morbido, por su estupenda programación en su edición del 2009 (que incluía títulos como Trick ‘r treat, The Human Centipede, The Hills run Red, etc) por su proyección de cine de horror clásico en panteones y desde luego por evitar la espera del estreno comercial de la cinta Zombieland (Fleisher, 2009) una de esas que poco pude hacer por resistirme a venerar, aplaudir y emocionarme. Tratando de ser breve, uno tiene que compartir la emoción

1. "Don’t kill me with my own gun" - Las películas de zombies llaman la atención tan rápido como alejan al mismo publico curioso. Generan interes porque son cool, porque no lo son, porque están de moda, porque no. Evidentemente, el resultado es una saturación del mismo cliché y una enejada caducidad que presenta cada nueva cinta con toques visuales similares. Esta no es la primera cinta que combina la sanguinaria característica del cine de zombies y la comedia negra (como tampoco lo fue la fantástica Shaun of the Dead) pero a diferencia de varias (me viene el ejemplo de la australiana Undead) el enfoque parece un poco más refinado, más renovado y más atinado. Finalmente, es claro que cada película del género habla de su tiempo actual, de su momento histórico y de la aspiración hacia un futuro, a veces nublado, a veces optimista. Si los tiempos actuales son así de críticos (las características de los sobrevivientes) así de crueles (solo atletas y viciosos sobreviven) así de desorientados y vacíos, la presencia o ausencia de peligro no cambia con muertos vivientes o sin ellos.

2. "Thank God for rednecks" - Y si el esquema no basta, el concepto visual es mucho más propositivo. Las numerosas reglas para sobrevivir a una invasión inexplicable de zombies son presentadas, ya no como video musical. Si bien la década marco la invasión de los nerds y sus gadgets (las cintas basadas en comics y videojuegos, estos últimos que son vitales para la economía de un país, redes sociales que para muchos son una necesidad) el estilo es eminentemente digital, estructurado para aquellos que viven rápido, consumen todo lo que la tecnología les presume y con cada nueva regla, viene una nueva modalidad. ¿Estorba? Para nada. Uno quisiera ver todas las reglas que el protagonista Columbus (un somnoliento y robótico nerd) a modo de resumen extenso.

3. "Have you ever read the book She´s not that into you?" – Para que funcione, es indispensable la correspondencia entre espectador y protagonistas. El grupo de sobrevivientes es tan miserable como aquellos motociclistas comandados por Tom Savini en 1978. Igual de traicioneros, de ociosos, de agresivos y de asesinos. La prisa de toda la trama les impide matarse entre ellos, problemas mayores se atraviesan en el camino. Pero a pesar de separarse y encontrarse tantas veces como es posible, pueden crear una fraternidad, una comunidad repleta de dudas, complejos, desconfianzas y protección. A uno le interesa que esa relación se mantenga. Y también se termine.

4. "He’s in the ass kicking business and business is good" – No hay peor miedo que el miedo de fracasar, dicen muchos. De una manera, la frase resume todos los miedos posibles, todas las fobias. El miedo de Columbus no es la excepción. Se puede analizar en muchas variables, una de ellas la aceptación a uno mismo, sin mascara o, en este caso, sin maquillaje. Más reconocible no pudo ser para mí. Porque igual que el protagonista, sin importar la explicación o el fundamento, no hay nada que me produzca mas terror que un payaso (ya, lo confesé, tarde años en dormir bien después de ver It) De tal forma que el desenlace tenía que ser espectacular, situado en un lugar que tiene su ángulo peligroso: la feria (sede de interpretaciones generacionales de pánico y paranoia, como en The Warriors o en The Lost Boys) rodeados de la última horda de amenaza, el bestial payaso zombie. La situación cambia, la aspiración cambia y, por supuesto, las reglas cambian. Uno las atraviesa aunque no quiera (yo no quiero y no las atravieso)

5. "Let’s play the quiet game" – Temática, narrativa, estilísticamente es muchas cosas. Muchos ya lo saben, otros no. El cameo cerca de la mitad de la cinta es enorme, glorioso. Incluso si se sabe antes de ver la cinta, no deja de ser absurdamente sorprendente todo lo que sucede en ese arco. Pero un bono aparte. El llamado “hook” es algo que atrapa, en el inicio de la cinta, la atención de la audiencia y no la suelta para revelarlo al final (por ejemplo, Fight Club o Swordfish) La cinta empieza rápido y con mucha violencia. Es una cinta sangrienta. Pero nada puede prepararnos para su poderosísima secuencia de créditos. Gráfica, resumida, puntual… musicalizada por Metallica y su “From whom the bell tolls” (de esos rolones que, sin tener un riff tan trashero, suenan malas malas malas) Con un inicio así, no hay pierde. No hay más que sentarse, boquiabierto, a disfrutar.

I hate the hype (but love his movies)


Hace poco explicaba algo que me molestaba del popular creador de Best-Sellers, Dan Brown. Si su alter ego, Mr. Langdon, es tan erudito, ¿Por qué sus explicaciones son tan arbitrariamente redundantes? Un temor típico de quien se anima a escribir, el miedo a no dejar las cosas en claro, bien definidas, bien entendidas para que uno de esos detalles no trunque el fluir y la narrativa de sus novelas. Me molesta porque parece que trata al lector como un completo ignorante (aunque reconozco que su último libro, The Lost Symbol, me tiene muy interesado)

Temiendo no expresarme, y por sospecha de una interpretación errónea, quiero aclarar que la reciente cinta de Quentin Tarantino, Inglourious Basterds, me pareció muy lograda, muy equilibrada y con la inercia suficiente para mantener la atención en sus casi tres horas de duración.

Es difícil decirse fan de algo o alguien (salvo a mis amados Yankees) la palabra compromete a muchas cosas que pocos son capaces de cumplir. Y aunque me fanatizo con facilidad, creo que el término “soy seguidor” del cine de Tarantino es más apropiado (es decir, me gusta bastante, pero no se pierde cierta objetividad) Desde la siempre ninguneada pero espléndida Jackie Brown (1997) hasta el espectacular homenaje Death Proof (2007) me he dejado llevar por una corriente imbatible y lo he hecho con mucho gusto. Tarantino es uno de los productos más populares y exitosos en la actualidad, lo han publicado como aquel que acerca al espectador casual al llamado cine de arte (o de culto), apreciarlo aunque no pueda reconozca tanta referencia y forzarlos a tener gusto por su tendencia, aunque no estén de acuerdo.

Si el tan negativo/positivo hype que sus cintas siempre generan no fuera fabricado por manos y agentes externos, quizá nadie hablaría de él. Tarantino es lo “cool” lo “it”. Tiene que gustarte, porque aunque el director jamás ha velado por esa imagen cultural (porque lo pop, dicen, también es cultura) si ha conseguido hacerle guiño a casi todos los segmentos del mercado. Sigo sin conocer a una mujer que no le guste Kill Bill Vol. 1 (a pesar de los ríos de sangre que derrama) hay quienes siguen buscando la billetera de “Bad Motherfucker”, otros que recitan los diálogos de Mr. White o quienes se ponen “Bear Jew” como nickname.

Pero por encima de sus aportaciones populares, Tarantino es fanático de las películas, no duda en desbordar el amor que les tiene, el vacío que le llenan y la admiración que le provocan. Y porque no, ha demostrado ser un escritor y director de cine con mucha más propuesta que muchos de sus contemporáneos (y de sus alumnos bastardos) Ya no tan desafiante como en sus primeras obras (ya no tiene que serlo) pero si mucho más cuidadoso, abarcando referencias más específicas, más pulido y constante en su compromiso con su trabajo.

Como cada quien escribe de lo que conoce, pero también de cómo entiende las cosas, tendría que hacer una reflexión. Es probable que el molesto hype haga tanto escozor por el egoísmo natural de cada persona, la necesidad de pertenencia. Si, es evidente que mi molestia es la apreciación que a veces se le da, la veneración que le rinde un gran sector por razones casi obligadas, ya no sugeridas, sino impuestas por muchos medios, reseñistas y fans from hell.

Inglourious Basterds tiene el mote de “la mejor película de Tarantino desde Pulp Fiction”… ¿Cómo que porque? El que lo diga el fan que sabe en que hora, minuto, cuarto de hospital y bajo que signo zodiacal nació, no implica que tenga razón. Es decir, no es conocedor por tener información estadística, mucho menos por asegurar haber revisado un centenar de veces su trabajo. Repito, admirarlo por el producto que es, que se ha manejado, no por lo que el director ha creado o por lo que quiere provocar.

No es lo mismo ver a Eli Roth (y su expresión psicópata) emulando a Mickey Mantle, que a Pam Grier ligando con Robert Forster. No es lo mismo ver a Uma de amarillo que a su stunt de blanco. No es lo mismo escuchar a David Bowie (en una de las selecciones más extrañas en su siempre fino tino musical) que a Shivaree, a Joe Tex o a Bobby Womack, ¿verdad?

No, tampoco soy ningún experto y tengo que repetir, me gusto mucho Inglourious… Su primer capítulo es uno de los momentos más soberbios del cine en todo el año, la variedad de ritmos y géneros que colecciona y ejecuta con una maestría envidiable, la creación de cada personaje del cual se deshace sin el menor remordimiento, la absorbente secuencia final dentro de un cine (y las lecturas que ha generado) Tiene muchos puntos muy emotivos, muy espectaculares y en ningún momento se siente el desorden que generalmente plantea (como que las escaletas no son lo suyo)

Aun así, no le doy mucha justificación a los 6 contactos que se ponen “I want my scalps” las decenas de perfiles que colocan en sus redes sociales lo genuinamente hipsters, profundos y cultos que se sienten porque les gusto o los que se atreven a decir que es su primer éxito (infelices) Y desde luego también están los amargosos/envidiosos que redactan sus traumas y frustraciones en un blog y que tienen que repetir tres veces que sí les gusto, para que les crean y tengan un poco de credibilidad en sus comentarios. Aunque sea un poco.

Dave

Los estudios acerca del ser humano y sus comportamientos no son gratuitos, aunque por momentos son rebasados por sus propias aspiraciones y quedan encallados como sobrevalorados. El conocimiento es el elemento que más poder otroga, un poder que no es comprendido y aquel portador tiene que ser rechazado y atacado, especialmente antes de que pueda atacar a uno.

En realidad uno tendría que entender que lo importante de cualquier experiencia y búsqueda humana no es el resultado, es el proceso, los caminos que llevan a una persona a su inicial meta.

Esto probablemente nada tiene que ver con la idea de postear lo siguiente. O tal vez si. Sin duda muchos bateristas que ahora mismo practican en el garaje o en un cuarto alejado del resto de la casa (que puede cubrir más el ruido) lo harán mejor. Serán más veloces, más desmedidos. Canalizaran diferentes sentimientos en su instrumento y una bestia que ni ellos conocen toma el control de las acciones. No dudo que hay alguien que la hace con más furia. Eso no minimiza, ni tampoco lo eleva.

En esa búsqueda de perfección, a veces uno encuentra algo que no esperaba. El video a continuación tiene casi dos años de existir y miles lo han visto. El protagonista es aquel que muchos consideran el mejor baterista vivo de los últimos años. La base de ese razonamiento estará en la mente de quien así lo considere. Aún así, hay que respetar al maestro y a una de las leyendas. Mr. Dave Lombardo, baterista de Slayer, en una clínica tocando Raining Blood. La practica contribuye pero Lombardo no solo es ídolo, considerado (semi)Dios, venerado, referenciado, influyente, creativo. Es de tal precisión que no entendemos como llego al objetivo. Como ha sido una de las pocas personas que sí llego a su meta. Vamos, es tal la perfección que es demasiado tarde como para sentir envidia. Funcionaría si fuera solo la batería la que se escucha:

All Nightmare Long

La pasada ocasión que puse un video de Metallica con su descarga, me borraron el post, tal cual.

Así que omito la descarga y pongo el video. Tengo que agradecer a Eric Vornoff, en cuyo sitio pude admirar esta alucinación fascinante zombiesca por primera vez (su entusiasmo me orillo a revisar tal video) Y de una vez, celebrar el lanzamiento para el próximo año del Guitar Hero: Metallica

El Impresionante Video del cuarto sencillo del Death Magnetic. Una autentica maravilla

Hasta la canción mejora con las imagenes



Metallica - All Nightmare Long
Dir. Roboshobo

Primeros Pasos III / Can you dig it??!!


En algún momento, un gigantesco post para el blog surgió. Ansiaba que llegara el día en que tomara la decisión para hablar un poco de esta cinta. Era tal la emoción, que el día se postergaba constantemente. “Es que tengo que ser emotivo, impresionante, desatado”. Esta vez, fue por mi. El deseo frenético de hablar de una de las cintas que más han marcado mi vida. Tan solo pensar en ella me emociona.

Si lo evaluó, nunca debí haber visto esta cinta cuando me toco. Tenía 7 años y en lo absoluto se puede considerar una cinta para un niño de 7 años. Eso sí, me doy cuenta ahora, es que era una persona mucho más equilibrada entonces que ahora.


Pero no me quiero desviar. La cinta en cuestión la vi con mi papa (de pronto me enseñaba unas joyas absolutas) Mi papa le encontraba un agrado permanente y si no fuera por él y mi madre, el cine para mi sería un entretenimiento más, sin mayor importancia. Tengo que soltar el hecho de que yo alguna vez (y por muchos años) jugué béisbol y el deporte me hizo viajar a otros países. Por eso es el deporte de mis amores, el que sigo sin importar quien juegue y el que disfruto mucho más que otro. Hablar de esta cinta me remite a esos años y me emociona de tal forma, que es imposible para mí tratar de ser concreto. Pasaría mucho tiempo soltando expresiones de asombro y emoción si tuviera que decirlo, recordando secuencias, diálogos, momentos, desagrados. Acabaría desgastado, con la única necesidad de revisarla una vez más.

El primer y más vivido recuerdo de tal es la videocastera (betamax) corriendo la advertencia sobre la piratería, en un fondo azul. El logo de “Videocine”. La pausa en negros. Y de inmediato, un acorde suave, monótono, repetitivo, con la imagen de una gigantesca rueda de la fortuna girando suavemente. El título de la cinta (oh, que emoción) y el metro subterráneo de Nueva York avanzando hasta un primer plano. Y entonces suena con mayor intensidad la armonía, el sintetizador, dirigido, y el riff de guitarra.

La impresionante presentación de quienes se verán involucrados en un evento de magnitud absoluta. Los “colores” de cada uno de ellos, los medios de transporte, las caminatas soberbias. Nadie se metía en el camino de ninguno de ellos. La cita a la que acudían todos esos personajes era en un parque, con un semi-guru, reflexionando sobre la unidad, sobre una nueva etapa de progreso, sobre un sueño. Y a su discurso, ante las miradas de los seres más peligrosos y brutales de la ciudad, un grito brutal que se repetía, acompañado de aplausos y alaridos: “Can you dig it?

La cinta, por supuesto, The Warriors (Walter Hill, 1979) No puedo, verdaderamente, no puedo hablar de todo lo que esa cinta involucra para mi. El descubrimiento de ese medio tan explosivo de comunicación como es el cine, la narración de un grupo de pandilleros “buenos” escapando de una constante persecución y caza. El anhelado regreso a casa. La compañía de mi padre y la emoción que sentíamos los dos por ese momento. Él, seguro, volvía a ser niño y yo, a su lado, me sentía hombre.

Aún no he visto, en pantalla, una secuencia que me haya emocionado tanto como la que presento a continuación. La primera vez que la vi, no entendía porque mi corazón se había acelerado tanto, solo quería más y más. Las siguientes veces que tuve la oportunidad de revisarla ansiaba con urgencia llegar a esa escena. Y cada que la veo, me vuelvo a sentir emocionado, exaltado, con mucha adrenalina.

Ver a esos baseball furies marchando tras The Warriors es una imagen que jamás se borrara de mi mente. Que limpiara toda tristeza que pueda sentir, que me hará sentir igual de rudo que los pandilleros. Que hará que extrañe el sintetizador y el riff que Barry DeVorzon introdujo y convirtió en un clásico. Si, quería disfrazarme como los furies, si, alguna vez jugue a esa escena y si, odie la forma en que Ajax es atrapado.


Con todos los efectos especiales que puedan imaginar y crear, no han llegado a esos 3 minutos de persecución. A 3 minutos de emoción, a 3 minutos de locura. Y por supuesto, a tres minutos de la mejor compañía que tuve (y por partida doble)



The Joker: Graphic Novel


Él contaba una anécdota sobre un hombre obsesionado con recorrer el mundo en un día, a bordo de un auto. Habiendo fracasado en innumerables intentos, el hombre se sentó a un lado del camino, maldiciendo su mala fortuna. Apareció un samaritano pensando que tenía problemas. El hombre asesino al samaritano y a todas las personas que venían a bordo de su auto. Lo tomo y espero a que el sol se ocultara, para intentarlo de nuevo.

Evidentemente jamás lo logro y jamás se supo que fue de él. Lo interesante de la anécdota resaltaba en el hombre, quien culpaba a los autos de no conseguir su objetivo. Jamás cruzo por su mente que lo que el creía poder hacer era imposible.


La historia es contada por uno de los villanos favoritos del año y quizá uno de los más admirados en el tiempo: El Guasón en la novela gráfica The Joker, escrita por Brian Azzarello, creador de 100 bullets, Hellblazer y Primer.

Muy en la línea de The Dark Knight (2008, Christopher Nolan), Azzarello presenta a un Joker, recién salido de Arkham cuya única intención será recuperar lo que considera suyo, Ciudad Gótica. Si en algo casi todos se han reunido en aplaudir la cinta de Nolan fue la reinvención de todo el entorno del súper héroe, especialmente el de su Némesis. Ver a este renovado y violentísimo criminal en esta nueva entrada de Azzarello al mundo del murciélago, es mucho más impactante que placentero. El villano ha dejado de ser el desquiciado pero simpático antagonista para convertirse en un desequilibrado bipolar que parece cuestionar todo a su alrededor, pero se revela paulatinamente como un alma controladora de todo lo que tiene que enfrentar. Finalmente, lo odia todo, lo desprecia todo, la humilla todo. Avanza sin mucho cuidado, sin dudas, sin aviso.

Anteriormente, el escritor fue responsable de otra lujosa narración de otro de los villanos más reconocidos, Lex Luthor. Ahora, con mucha precaución, recorre los movimientos del psicópata solo que desde el punto de vista externo, desde la perspectiva de un miembro de su banda, quien, llevando de la mano al lector, se impresiona y se emociona en los primeros encuentros con el villano, se siente parte de algo mucho mayor que él, ambiciona una posición más poderosa y al llegar a ella, rebota contra una realidad que, aunque predecible, no quería notar. La simpatía y la lealtad que el individuo siente hacia su nuevo patrón produce que todos admiremos sus decisiones y sus acciones hasta poder reconocer que no había nada plausible, nada concreto, nada de que sentir orgullo.

Aunque la historia gira en torno a ese personaje y al propio Joker, Azzarello se da el lujo de presentar a varios personajes para emoción de los fanáticos, dentro de ese oscuro mundo que ha desarrollado (Harley como una bailarina exótica, The Penguin como un cuidadoso defraudador y The Riddler… a bordo de un BMW)

La teoría tendría que cuestionar porque el amor desmedido hacia el personaje. Todas sus acciones son rechazadas por el común social, son despreciables y son destructivas. A todos nos gusta verlo desde un lugar a salvo. Sin embargo, la falta de filosofía en el villano produce una sensación de libertad que nosotros desconocemos. No hay ataduras, no hay remordimientos. El temperamento de Joker cambia a cada segundo, donde pasa de asesinar a sangre fría a una pareja (solo por diversión), a las lágrimas desmedidas y deprimidas, para después violar a una mujer que acaba de rescatar.

La curiosidad de la anécdota que se atreve a narrar, la del hombre y su auto, logra adentrarse en lo más profundo del lector, cuestionando si solemos culpar las deficiencias de nuestro entorno. O simplemente evadimos cualquier responsabilidad que enfrentamos.

The Joker es una impresionante obra, sin tener que narrar un inicio ni un final. De tal suerte que uno de los personajes más emblemáticos ha revelado tener mucha historia que contar. Y a nosotros, la realidad de que solemos ser curiosos, solo para no probar.

Muy recomendable

Por fin en México!!!


La arbitraria leyenda decía que el vocalista de la banda, en su primer visita a México (donde tocaron en una vil bodega frente a 12 personas por alla de 1994) sentado dentro de un table dance entro en una nueva gran depresión (que le dan seguido) después de ver a una bailarina poco agraciada haciendo sus raros movimientos bajo la música de su sencillo "Creep". Dicen que por eso, por ese recuerdo, la banda no tocaría nunca en México.

La verdad es que todo el viaje fue catastrófico y la experiencia les dejo bastante incomodos. Hace poco más de 6 años se afirmaba que otra banda jamas tocaría suelo mexicano. Quizá su argumento era un poco más confiable: su guerra personal contra el monopolio que domina la organización y lucratividad de todos los conciertos en el país (o el Amo de los Boletos). Vinieron, tocaron y clonaron el mismo show 2 veces más. Dos años más tarde regresaría Eddie Vedder y compañía después de probar la emotividad (y el despilfarro de dinero) que el publico mexicano genera en cada tocada.

Así se van muriendo los rumores. NIN, Depeche Mode, Pearl Jam, Madonna y varios más ya tocaron en estas tierras, cargando la afirmación de muchos de que jamas lo harían.

Yo soy uno de los que juro que la banda que anuncia su concierto para Marzo de 2009 jamás tocaría. Amor desmedido a su música se combinaba con un odio desenfrenado a su rechazo (mamones, mierderos, divas eran palabras que salían de mi cuando pensaba en Yorke y su rechazo por tocar en el país) Todo eso ha desaparecido milagrosamente, jeje, jamás fue un sentimiento tan honesto, era pura envida e impotencia.

Si es una enorme noticia, pocas se dan de este tamaño (musicalmente hablando) que Radiohead regrese a México después de años de ausencia, de exito y de una extraña conexión con el público mexicano. La que se dice es la mejor banda sobre el planeta en la actualidad, tocara el 16 de Marzo de 2009 en el Distrito Federal (y aparentemente también el 17 y 18)

Con Radiohead es complicadísimo elejir una canción. Favorita o considerada la mejor, el repertorio es tan amplio (y su música tan variada) que uno se siente muy incapaz de elegir una, pensando en todas las que dejara fuera. Sin embargo, me armo de valor y pongo el video de una de las canciones que más me gustan de ellos. Una de las primeras que escuche, del disco The Bends, es también una de las más comerciales (para bien y para mal) pero me trae muchos gratos recuerdos.

A la ansiosa espera de Marzo 09, el video del asalto (canción que seguramente ni tocan en la gira... si son un poco divas, pero se les admira y adora como se debe):


Dir. Paul Cunningham

Artista del Mes - Mogwai



Buscar un adjetivo que describa su música es realmente imposible. Quien los catalogue en algún género con la finalidad de darles cabida comete un error. No es post-rock, no es ambiental, no es alternativa, ni mucho menos es electrónica. Y es que para comprender algo, nos obligamos a categorizarlo, a ubicarlo en tiempo y espacio. Olvidamos muchas veces que la música no pertenece a un estante, a un estereotipo, olvidamos que solo hay que escucharla y en el uso de ese sentido, dejarse llevar a lugares que la únicamente la mente conoce.

Alguna leyenda narra que un especialista, después de verlos en vivo, aseguro que el ritual resulto insoportable de tal forma que solo les deseaba a los integrantes una muerte lenta y dolorosa. Al menos habría que agradecerle a quien lo declaro que no tuvo el desden de endilgarles un adjetivo musical.

Mogwai se formo en 1995, en Glasgow, Escocia. Sus piezas instrumentales basadas en los sonidos que pueden sacar de la guitarra han servido de influencia no solo para las bandas que le siguieron, sino para cualquier otra modalidad de expresión. Por sus melodías han pasado tanta frustración como redención, han recorrido días nublados y caminos a paraísos. Han llorado la infancia perdida y la decadencia adulta. Cada segundo de sus piezas revela más que el anterior y el desgaste natural que produce.

En un mundo ideal, dijeron alguna vez, todos serían fanáticos de la banda Low. En un mundo ideal, uno olvidaría las categorías y escucharía. Con mucha atención.


1. The Sun Smells Too Loud (de The Hawk is Hawling)
El primer sencillo que se filtro de su nuevo disco, una maravilla de casi siete minutos que parecería deambular entre las más dolorosas derrotas y las más emblemáticas victorias.

2. Ithaca 27-9 (de Ten Rapid)
Aquí esta el experimento que seguramente torturo a quien los escucho en vivo. Una pieza que avanza lento, con calma, buscando aquel recuerdo que martiriza y humaniza al escucha, para rematarlo con toda una sacudida virulenta y furiosa. Furiosos de estar ahí, furiosos de estancarse ahí.

3. Friend of the Night (de Mr. Beast)
Primer sencillo del disco Mr beast, que los colocaba de alguna forma menos demandantes, aunque no por eso más accesibles.

4. 2 Rights Makes 1 Wrong (de Rock Action)
Uno de los considerados clásicos, una epopeya de 10 minutos, en la que uno desea parar, detenerse, despreocuparse, pero que simplemente detenerlo no es una opción.

5. Batcat (de The Hawk is Hawling)
Escucha, con atención.

6. Acid Flood (de Mr. Beast)
La suavidad de cada nota, buscando paz, buscando decencia.

7. I Know you are but what am I? (de Happy Songs for Happy People)
Una de las piezas más suaves, armoniosas y cumplidoras.

8. Emergency Trap (de Mr. Beast)

Otro lamento musical, lleno de vida y sufrimiento. Alegre en el fondo, poco precavida y altamente adictiva


9. Tracy - Kid Loco Remix (de Young Team)

Una de las mejores piezas musicales del grupo tuvo que venir de un remix, uno de los más empleados. Todo el recorrido que podría ejemplificar una vida, va acompañada de esta canción, una de las cinco canciones que mas me gustan de la historia.

El Juego de Gerald




Por supuesto uno tiene definidas casi todas las situaciones extremas que podría experimentar. Uno, para bien o para mal, tiene una rutina específica de su vida, de su día, de su espacio. Hay variantes, hay avances y retrocesos, pero el estilo radica, por periodos, dentro de una misma burbuja. Encaminarse de tal forma en la vida es en muchos aspectos natural, es una medida de precaución para enfrentarse contra lo imprevisto, en el fondo. Desviarse un poco de ese trazado aporta diferentes resultados (la maldición del ser humano, actuar en base al resultado), los cuales no son conocidos (son esperados o adivinados) y por tal, se les evita. Una situación extrema lleva a actuar a las personas de formas que jamás hubieran pensado, porque mucho tiempo después de haberlas sorteado, siguen sin ser comprendidas.

Jessie empieza a relatar su historia en el momento en que los dientes de la cadena hacen clic. Despierta de su letargo momentáneo para descubrirse esposada a la cama, semidesnuda, observando a su sobre-excitado marido, Gerald, quien la ha llevado a la cabaña de veraneo, alejados de cualquier ser humano, para dar rienda suelta a las únicas pasiones eróticas que le motivan algo. El juego que tanto emociona a Gerald es uno que a Jessie nunca le ha interesado, pero participa por la emoción que nota en su alejado marido. Sin embargo, no le interesa ser parte del juego en ese preciso instante y toda una avalancha de recuerdos y emociones le vienen al recibir la negativa de su marido, las cuales le llevan a asesinarlo de forma accidental y descubrirse atada, en medio de la nada, sin ninguna posibilidad de escapar.


De tal forma da inicio la novela de ficción número 19 de Stephen King. Esa es la semilla que detona el relato. De la misma forma en que King imagino a Pennywise cuando observo el reflejo de la luna sobre un río en Boston (y pensó que sería muy divertido que un payaso fuera un monstruo con dieta al miedo), el escritor desarrolla todo un brutal relato con la imagen de un deforme humanoide que carga anillos y huesos. La mujer de su historia es una persona desilusionada, alarmada pero rutinaria, que decide permanecer al lado de un hombre que no ama, porque esa muralla le impide recorrer sus propias experiencias. Sin embargo, la vida le tenía destinado enfrentar sus recuerdos y aprender a responsabilizarse de su vida en aras de escapar de semejante pesadilla. Sin agua, sin comida, sin movimiento, el cuerpo de Jessie poco a poco deja de ser suyo, deja de obedecerla, deja de reaccionar, para ser acompañada únicamente por un cadáver, un perro y una figura que nunca se revela como real o imaginaria, formada solo de sombras y reflejos de la luna, que le muestra sus tesoros y aguarda pacientemente que ella se rinda, para reclamarla a ella también.

King, como en prácticamente todas sus historias, no se tienta mucho el corazón y describe con muchísimo detalle cada instante de agonía que la mujer padece. Porque no solo la ilusión de su muerte desolada y francamente patética es aceitado motor para desear que llegue pronto, también lo son sus tres compañeras imaginarias, parte de su propia personalidad: su mejor amiga de la universidad (a la cual nunca ha llamado después), su propia versión de la esposa reprimida y sumisa y a si misma a los 12 años, el único ser que parece tener más respuestas que cuestionamientos. Esa pequeña Jessie se le presenta para enfrentar el único recuerdo que no ha retomado, que no ha enfrentado, el recuerdo que le hará posible su supervivencia. Una historia de abuso, de incesto, de profunda culpa. El costal de culpas que Jessie ha cargado en su vida sorprendentemente deja de ser tan pesado en ese momento de su vida.

Es hasta cierto punto plausible la forma en que King aborda todas las referencias internas de sus anteriores historias y de las futuras. La detallada aventura dura escasos dos días, pero cada página se siente eterna, permanente, desolada. Las memorias que enumera Jessie sobre su infancia deberían llevar a describir y desarrollar un tipo de personaje totalmente diferente al que presenta. Las voces que con el paso de las hojas se convierten en un personaje más, no solo revelan como escapar del misterio, revelan como fue que llego a el. El Juego de Gerald (1992) supone ser una primera parte de una trilogía, que el propio King solía llamar “del Eclipse”. El mismo fenómeno que se presento en la siguiente novela “Dolores Claiborne”, durante el cual, el evento detonante y delineante de toda una vida se presenta. Ambas heroínas son mujeres en inicio poco activas, con poca inventiva, pero que descubren una fuerza interior sobrenatural cuando se enfrentan a horrores que no pensaban existían.

Una de las novelas menos conocidas del mítico escritor, El Juego de Gerald es una experiencia agotadora, dolorosa, plenamente identificada con sus “sobrinos” (como suele llamar a sus lectores asiduos) y sumamente emocionante.



A

LeRoi Moore


El pasado 20 de Agosto de 2008, el mundo musical se vio lastimado con la muerte de LeRoi Moore, de 46 años. Miembro co-fundador de la celebrada banda Dave Matthews Band, Moore deja un legado cuyo inicio se dio en tabernas y cantinas en Virginia, donde un congregado de músico y amateurs se juntaban para brindar largas y explosivas sesiones de jazz.

Matthews, asiduo aficionado a esas sesiones, se animo un buen día a grabar varias canciones que había compuesto y que tenía almacenadas en una cinta. La primera opción que tuvo (y que tienen muchos) fue grabar la música él mismo, llenar los diferentes canales, con sus conocimientos en guitarra, bajo y batería. Sin embargo, creyendo que la música en conjunto aportaba ideas frescas, decidió pedir la colaboración de varios músicos. De tal suerte que conoce al baterista Carter Beauford, a un niño prodigio de 16 años, el bajista John D’earth y al propio LeRoi. Dave Matthews Band es el nombre elegido y su apuesta es una mezcla de rock y jazz, con algunos toques de folk y hasta sonidos sudafricanos (de donde Matthews es originario)

Los miembros, cuyas edades oscilaban entre los 26 y 29 años (salvo D’earth) lanzan su primer EP en 1993, Remember Two Things, grabado en vivo en un concierto pequeño que organizaron. El álbum fue el más exitoso de todos los sellos independientes y obtuvo varios reconocimientos. A partir de ese momento, el grupo concreta una interacción con el público que asistía a verlos, permitiéndoles grabar y utilizar a su antojo sus shows. Un año más tarde, la banda firma con RCA y lanzan el disco Under The Table and Dreaming, que les permite salir de Virginia a completar algunas fechas alrededor de Estados Unidos.

1996 fue el año que los lanzó a todos los charts de popularidad, con el premiado (y hasta cierto grado, abusado) sencillo Crash into me, del álbum Crash. Fue este disco el que les permite salir del país en una gira con mayor número de presentaciones y colocaba a su agrupación como una de las más prometedoras. Algunos discos en vivo salen de esas presentaciones, que ya anticipaban la base numerosa de fanáticos alrededor del globo.

Pero sería en 1998, cuando Dave Matthews Band alcanzaría la gloria (aquella donde se ligan los aspectos comerciales y críticos) con el álbum Before these Crowded Streets, alabado por la crítica especializada, alcanzó el número 1 en ventas en su lanzamiento. Lo que siguió una larga serie de sencillos escuchados en las estaciones de radio del mundo y conciertos enormes en arenas, estadios y sobre-vendidos. Este disco representó el punto más alto de su carrera, una que sigue produciendo cantidad de discos y recopilaciones (en vivo, lados B, etc)

A finales de Junio, Moore sufrió un terrible accidente automovilístico, del cual ya no pudo recuperarse. Una verdadera lástima la pérdida de Moore, uno de los músicos más respetados y fuente de inspiración para miles, quien siempre se destaco por la energía e improvisación que le brindaba a su música


Historia de un ladrón de amor

Para Juniper Girl


El espacio de la gran felicidad: la historia de un ladrón de amor en Osaka
(The Great Happiness Space: Tale of an Osaka Love Thief
Dir. Jake Clenell, 2006)



Si como muchos dicen (o decimos) que el amor es una ficción, un veneno del que poco a poco nos volvemos todos adictos, ¿Por qué existe una búsqueda incansable por alcanzarlo o encontrarlo?. Que el amor es un capricho, una pasión que solo dura 4 años. Que el amor es una ilusión que simula un estado de bienestar y felicidad. Que busca rellenar carencias de uno mismo. Que es lo mismo que comer un chocolate.

Lo mismo hemos pasado por romances pasionales cortos, que por relaciones estables largas y todas han llevado en algún punto a la misma conclusión: el supuesto bienestar se transforma en frustración. ¿Es un error que estamos destinados a repetir toda nuestra vida? Todos tenemos la urgencia o necesidad de incluir a alguien en nuestras vidas, alguien que provoque y permita emociones, pasiones. Compartir con alguien nuestras experiencias o simplemente sentirnos importantes para la otra persona. El amor es una experiencia individual que siempre encuentra justificación para su desarrollo.

El festival de documentales de nombre Ambulante (que se ha ido sosteniendo por su afortunada programación que por lo general incluye al menos un documental representativo de cada continente) tuvo el gran acierto de traer uno que muestra un lado poco conocido de Japón y sus clubes underground.

Este estupendo documental explora uno de ellos, de nombre Rakkyo Café, donde por una módica cantidad, es posible comprar el amor, aunque sea solo por una noche. La cultura asiática no es medible y quizá no es entendible simplemente por la frecuencia con la que su cine, literatura y televisión ha llegado a nuestro país. Será por eso que las primeras imágenes del documental causan entre la audiencia cierto extrañamiento, risas discretas y miradas sospechosas. Ellos (los chicos) se preparan, se maquillan, se visten con la mejor ropa y los mejores accesorios. Salen a la calle, cual cazador por su presa, a tratar de convencer a mujeres que transiten para entrar al club y pasar un rato agradable entre ellos. Ellas, mujeres adineradas, son capaces de gastar todo lo que han ganado en una semana por una noche con ellos. Y la fiesta, entre mucho alcohol y canciones, parece tan distante y absurda, para un público (como el mexicano) que de una u otra forma tiene cierta represión para hablar del amor como un producto más, uno que se vende muy caro.

Los anfitriones tienen que venderse y su venta tiene que durar para que sea lucrativa. Su líder Issei lo explica diciendo que se dedican a vender sueños, a vender ilusiones. Los anfitriones las “curan”. Mientras ellas paguen una fuerte suma de dinero, ellos las harán sentir como princesas.



El director Jake Clennell no toma ningún favoritismo, se inclina por el camino más honesto. Entre entrevistas con las chicas que frecuentan el lugar y los propios anfitriones trata de enseñar hasta donde una persona puede llegar por un poco de ese sentimiento tan complejo. Durante su recorrido, descubrimos lo extraño del lugar y su convivencia. La indiferencia de los anfitriones hacia sus clientes, los sentimientos de las chicas hacia ellos (en especial hacia Issei) que van desde el simple enamoramiento, pasando por el deseo de casarse con alguno, hasta el grado de morir por ellos. Cuando en cierto momento, todo esto se vuelve repetitivo y agotado, viene una vuelta de tuerca tan interesante y tan intensa que las piezas se juntan: el momento en que ellas revelan a que se dedican y cuál es el verdadero motivo de su frecuencia al club.

En ese momento, uno no puede más que entender y hasta identificarse con ambos bandos. Ellas (no me atrevo a revelar su secreto) solitarias, juzgadas, ven su vida transformada en algo hermoso, algo anhelado. El lugar no las juzga, ni las castiga, pero tampoco las entiende, ni las aleja, simplemente las engaña. Pero el engaño parte de un sentimiento de por sí confuso, que real o falso, produce tanto bienestar que bien vale la pena recorrerlo

Para ellos, el precio de jugar con los sentimientos de los demás (y al final, con los suyos) es de desconfianza a la vida. Perder la propia identidad, perder la posibilidad de sentirse (o creerse) amado.

¿Hasta donde somos capaces de llegar por un poco de felicidad? Cada quien tiene una respuesta. Pero es difícil al final juzgar a una de las mujeres que confiesa, después de decir que moriría por Issei, que bajo ciertas condiciones, se puede comprar el amor. Lo que paga implica ser escuchada, ser entretenida, ser feliz. Lo que paga la hace sonreír. ¿No pagamos por lo mismo todos los días, aunque no sea con dinero?