Viernes musical

Quincena. Puente. Fiesta. Disfraces. ¿Una vez al año?

Exactamente hace un año, en la Ciudad de México, se llevaba a cabo una fiesta multicolor, de disfraces y musical por demás espectacular. Visualmente, impecable.

Dos personas (o robots) sobre una gigantesca consola en forma de piramide luminosa, en medio de una telaraña de luces tan impresionante que uno no sabía en donde centrar su atención. Como recuerdo y como previo a las miles de fiestas que habrán este fin de semana, aqui una parte del espectacular concierto que Daft Punk ofrecio a miles de sus seguidores. Y a otros curiosos


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Vender horror


Uno se contamina de lo más trivial. Adquiere posturas, condiciones, decisiones que muchas veces contradicen con la personalidad del individuo. Al decir que atrapamos esas costumbres que se convierten en modas, uno debe reconocer que es más vulnerable de lo que cree.

Ya hace muchos años, paseando por la tienda de videos, había una caratula de una cinta que siempre llamaba mi atención. Al verla no dudaba en criticar el producto, considerarla rídicula, absurda y me preguntaba quien demonios se atrevía ver semejante tontería. Es más, solo pasaba para verla abandonada y reirme de su desafortunado destino. El nombre de la cinta era muy adecuado a su imagen y eso contribuía a ignorarla. Sin embargo, como en muchos casos, los años me la entregaron en las manos, en circunstancias diferentes, con más años recorridos y la revise. De inmediato me hice fanático de la cinta y de su director, a quien revise de forma exhaustiva. El tiempo, finalmente, lo cura todo. Los años le daban la razón cuando se coronaba como uno de los directores más respetados en el medio, con millones de fanaticos y miles de premios (además de ser ahora uno de los más poderosos en la industria) Y todo empezaba con esa curiosidad de película y su anarquica portada.

De tal suerte que uno no debería juzgar al producto con la primera impresión. Aunque la primera impresión, jamás se olvida. Muchos recordamos con mayor cariño su imagen promocional (el poster) que a la película completa. La verdad es que hay posters de enorme calidad para cintas que al final no ofrecían mucha cosa, ni siquiera la brutalidad de la imagen. Despidiendo al mes terrorífico por costumbre, me encontre con estos posters que merecerían estar en la colección de cualquiera:















Creo que dos de mis favoritos son los siguientes:
De manera independiente a ser una cinta de zombies, lo que más tengo presente de tal poster es el tagline o la frase que se suelta. Mi respuesta es: si

En cambio este invadio muchas de mis pesadillas cuando era niño. La mera imagen me impresionaba y después de que pasaron muchos años me anime a verla. La película me decepciono, la imagen sigue asechandome

Ah, y por si alguien se preguntaba, ¿Cuál era esa cinta que ridiculizaba en la tienda de video? La imagen de abajo le correspondía. Cuanto prejuicio.

World Tour


Uno cree que haber visto todo y cada día se sorprende por otra cosa diferente. Lo que sí, uno sabe que no la ha visto todo cuando a la televisión se refiere. De todos los adjetivos que a la televisión se le adhieren, el único que debería ser eliminado es aquel que refiere al aparato como fuente de educación. Pero bueno, la cultura siempre la ha hecho como un integrante más de cualquier familia, quizá el más amado, el más dividido, el que más tiempo hace compañía. Aunque es el único que no rezonga nada ni pide mucha cosa.

En fin, hace poco veía lo que puede considerarse uno de los videos del año en la televisión. Si bien alguien lo puede confundir como esperanzador o que fue realizado de todo corazón y en buen plan, la verdad es que es una de las comedias negras más honestas que se han visto en los últimos años. El video, con el fondo blanco esperanzador, nos muestra a las estrellas Televisa explicando la crisis económica que existe en la actualidad, sus juramentos ante la voluntad del mexicano, sus argumentos sobre la capacidad que tiene el pueblo y la sugerencia de respuesta que dan. Una joya



Primero, me preocupo ver que era cierto, segundo, me preocupo que esos rostros se atrevan a dar su versión de los hechos y que, parece, se la creyeron (porque una cosa es dar su opinión y otra es dar a luz una realidad que solo en sus bolsillos existe) Y tercero, me impresiono que se atrevieran a sacarlo al aire, parecía más una broma bien orquestada que un proyecto real, así que cuando lo vi, después, en televisión (veía el béisbol en televisión abierta) me espanto. Pero ese breve recuento de daños paso de inmediato y luego pensé: “¿Ese tipo compartió el mismo cuadro con John Travolta?, pobre Travolta Después reí cuando en los comentarios uno decía “adal ramones de traje y corbata…. komo si supiera usar cubiertos el imbecil”. Al final, creo que Televisa si ayudo en esto de la crisis, hizo que se nos olvidara un poco y nos riéramos de lo lindo. Aunque si ha alguien lo deprimió, la pregunta es ¿Porqué no aparecieron, denigrándose, sus titulares de noticieros, de opinión, de dirección?

Lo que me lleva a pensar en la cantidad de dinero que les deben pagar por hacer una parodia de ese tipo (Salinas ni hablar bien puede). Por ejemplo, el QB de los Seattle Seahawks, Matt Hasselbeck, quien ha estado toda la temporada lesionado, fue una prometedora estrella que de pronto le encontraron cierto talento frente a cámara. Y ahí esta, saliendo en tanto comercial puede, previendo que su carrera esta en el alambre. Por supuesto, uno no puede olvidar a Francisco “El Tronquín” Fonseca ridiculizándose en cada comercial de pan, tortillas, botana saliera, evidenciando su nula capacidad para jugar fútbol. Y de ahí, llegue al siguiente comercial que promociona al esperado videojuego Guitar Hero World Tour.

Como bien saben muchos, el béisbol es mi fanatismo. Los Yankees de Nueva York mi pasión. Pero cada que llegaban a la post-temporada, la estrella del equipo (y jugador mejor pagado) Alex Rodríguez bateaba basura, no servía de nada, se ponchaba y acababa no solo con las ilusiones del fanático promedio (y pasional) sino con la salud física y mental de todos los seguidores del equipo. Ahí anda el desgraciado paseándose con Madonna, presumiendo sus millones y estelarizando comerciales. Después de ver el comercial, pensé en silencio “Por favor, ponte a entrenar”. Pero en compañía de Tony Hawk, Michael Phelps y Kobe Bryant, debo admitir que algo bueno de ellos puede aprender. Claro, de este anuncio al de Televisa, hay millas de lejanía. Y la sonrisa que produce, es muy diferente

La lista del Mes


Cada mes tiene su particular celebración, legendaria o recalentada. Esas celebraciones casi siempre son ideadas con una frialdad precisión en aras del consumismo de las personas. ¿Y que? De vez en cuando se vale dejarse llevar por toda esa marea de emociones, exaltaciones, reuniones y eventos premeditados. Así que si, es divertido hacer compras navideñas el último día, organizar fiestas de disfraces a las que nadie llega disfrazados, celebrar reuniones entre amigos, familia y parejas el mero 14 de febrero y comprar todos los ramos de rosas (cuyo costo se eleva como 400%) el día de las Madres.

No tiene nada que ver con mis creencias, pero el maratón de películas que jamás me siento a ver es el de la semana de Pascua. Las mismas películas, año tras año, Heston en todos los papeles. La verdad es que solo las revise una vez, y salvo una excepción no las he repetido.

Tampoco es una tragedia no tener nada social en esas fechas (por eso, a veces no es bueno dejarse llevar por la marea) y suele ser divertido organizar maratones de cine entre cuates. Indudablemente, el más divertido es el que celebra el horror. Me parece que aquí es donde más opciones se pueden presentar, gore, horror, comedia negra, de monstruos, de suspenso, de perversiones, hasta animadas (a mi me causa pánico imaginar ver Bambi de nuevo y a otros, yo lo se, un capítulo completo de los TeleTubbies) Y cada año, la lista de las más grandes cintas de horror se renueva, se altera, se actualiza.

El famoso sitio web de críticas Rottentomatoes saca, como cada año, una lista de las 50 cintas de horror más representativas de todos los tiempos. Las listas, creo que lo he mencionado, siempre dejan a más inconformes que contentos y esta no es la excepción. Se basan en el promedio que sacan de cada cinta, en base a las críticas de varios especialistas y algunos usuarios, no en los criterios personales de cada uno. Así que, por mencionar y ayudar a armar un maratón, los 15 primeros puestos, según esa lista, son los siguientes:

15. Eyes without Face (1959) Dir. Georges Franju
14. Psycho (1960) Dir. Alfred Hitchcock
13. Alien (1979) Dir. Ridley Scott.
12. Evil Dead 2 Dead by Dawn (1987) Dir. Sam Raimi
11. The Night of the Hunter (1955) Dir. Charles Laughton
10. Nosferatu (1922) Dir. F.W. Murnau
9. Rosemary’s Baby (1968) Dir. Roman Polanski
8. The Cabinet of Dr. Caligari (1919) Dir. Robert Wiene
7. Jaws (1975) Dir. Steven Spielberg
6. Frankenstein (1931) Dir. James Whale
5. The Evil Dead (1979) Dir. Sam Raimi
4. Aliens (1986) Dir. James Cameron
3. Bride of Frankenstein (1935) Dir. James Whale
2. Repulsion (1965) Dir. Roman Polanski
1. King Kong (1933) Dir. Merian Cooper y Ernest Shoedsack

La queja principal de esta lista, según los propios comentarios, es el primer lugar. A muchos les parecerá ridículo que King Kong sea la película más horrorosa de todos los tiempos, pero para 1933, la imagen de la bestia tuvo que ser muy impresionante.

Si me preguntan a mí (jeje) la mayor queja es tener ambas cintas de Evil Dead dentro de los primeros 15 lugares. La primera no le encuentro ninguna duda, pero la segunda parece un remake de la primera y funciona más como comedia que como terror. Si bien Aliens de Cameron me divierte como pocas cintas y la recuerdo como una de las primeras cintas que me emocionaron tanto, no creo que sea más terrorífica que la de Scott. En realidad, la de Cameron parece más enfocada en la acción y en lo bélico, que en lo tenebroso y escalofriante. Puedo seguir quejándome, pero también debo aplaudir dos cintas incluidas. La primera, The Night of the Hunter quienes pocos consideran como de horror, pero es verdaderamente aterradora. Y Rosemary’s Baby, una de las mejores cintas de Polanski y que sin duda genera tanta tensión y pánico como aquellas que lo generan con imágenes explicitas.

Casos curiosos de cintas que por lo regular aparecen en los primeros lugares y que quedaron muy relegadas son: Henry: Portrait of a Serial Killer (lugar 46), Carrie (lugar 44) The Texas Chainsaw Massacre (lugar 40) Halloween (lugar 39) Suspiria (lugar 30) Dawn of the Dead (lugar 23) Freaks (lugar 21)

Dos películas nunca vería en una fecha así: Bambi y Eso (It, 1990)

La lista completa en este vinculo.

I Want to Play a Game



Mi estimado Joel se preguntaba sobre lo que sucedía cuando en una sala no entra ni un alma a presenciar la película. ¿Sigue la programación, se proyecta no matter what? Yo pensaba que la peor función debía ser la última de un domingo y luego fui constante para esas funciones (a mi favor, era en verdad el único horario disponible con el que contaba en ese tiempo) Pero recordaba las veces que he entrado a la sala, dispuesto y preparado para disfrutar la cinta y me encontraba con que éramos 2 o 3 más, o solo yo. En alguna ocasión, éramos 3 y uno estaba profundamente dormido. En otra, éramos 4 y dos estaban profundamente ebrios (creo seguían su fiesta dentro) Una de las últimas que me toco, tres para ser exactos incluyéndome, fue cuando tome la decisión (porque no es una decisión que se tome a la ligera) de ver la tercera entrega de la que ahora parece eterna saga de Saw.

Cuando revise esa entrega, en algún otro espacio, comente de forma no tan breve la conclusión que me había dejado, muy independiente a la cinta en sí. Recuerdo haber estado en la sala, asegurándome que el individuo dos filas atrás de mi, se acercaría y me recitaría el “I wanna play a game”. Me divertí, más por la paranoia que sentía que por el filme y sus sádicas y violentas secuencias (en especial la de una trampa que gira con un personaje dentro) pero definitivamente entendí que jamás volvería a ver una cinta más de esta desgastada saga. A veces me sentía Danny Glover en Lethal Weapon (I’m too old for this shit) pero en realidad, solo presencie el espectáculo para convencer a mi lado más sangriento y sediento de gore que esto ya no ofrecía nada.

Pero mi preocupación se dirigía a lo que encontraba en los foros de la cinta, casi cada tópico versaba lo mismo, si alguien conocía a alguien legalmente adulto que les pudiera acompañar para ver la cinta en la sala. Niños de entre 13 y 15 años angustiados y verdaderamente desesperados por asistir a la que consideraban una de sus cintas favoritas y destinada a convertirse legendaria. No era la imagen de un niño de 13 años viendo imágenes jamás planeadas para ellos, sino el desesperado fervor que le profesaban. Conclusiones habrá muchas, algunos de esos niños ni siquiera ya se interesarán por esta nueva entrega, como muchas otras personas. Nunca he creído que los medios sean los culpables directos de la violencia en la vida real, nunca he apoyado que culpen a una película, un libro, un género musical como el responsable de que los niños secuestren una escuela o demás atrocidades. Ni creo tampoco que esta saga invite o provoque que algún niño decida recrear un juego sádico de este estilo. Sin embargo, si me causaba mucha curiosidad el analizar de qué forma algunos planeaban entrar a la sala sin compañía. Vaya, debo reconocer que eran unos métodos por demás ingeniosos.

Si como muchos predicen, esta saga esta destinada en convertirse en la nueva Friday the 13th, con eso de que exprimían al personaje en tanta secuela como fuera posible, tengo que recordar a Tobin Bell, entrevistado en la promoción de la segunda parte, agradecido con el personaje de Jigsaw, pero con cierta preocupación de promocionar, años después, la octava parte de la serie. Esa imagen no esta muy alejada a una realidad, donde la quinta entrega triplica en un solo fin de semana su costo total.

La primera vez que vi el teaser de la primera cinta, la secuencia de la chica que tenía que abrir a su compañero para encontrar una llave, me emocione completamente. Desconocía todo de esa cinta y desde ahí me tenía sumamente intrigado. Disfrute mucho esa primera parte, con todo y la actuación de Cary Elwes, pero me decepcione terriblemente su secuela (como también la tercera) A la cuarta ya no le entre y de esta quinta no me interesa absolutamente nada. El colmo es que me da una flojera tremenda, mientras que siguen saliendo sus defensores y sus argumentos de cómo no entendemos por que esta hecha y para quién. Estoy seguro que no esta realizada para menores de 15 años, pero son ellos quienes la defienden con bastante constancia.


Acercándose el día de muertos, esta aparecerá en bastantes maratones entre amigos, televisivos, de escuelas y demás. No creo que el famoso Jigsaw sea un personaje con la misma presencia de Jason (en el comparativo común que le hacen) ni tampoco que sea tan recordado y legendario. Pero en algo similar lo quieren convertir. Indudablemente, Jason después de la tercera (tal vez la cuarta) cinta, fue perdiendo innovación, interés, originalidad y se convertía en una triste parodia de él mismo. Mismo caso le sucede a Jigsaw.

Pero, aprovechando las fechas, una de las experiencias más aterradoras es la primera vez que uno recorre la Casa del Terror, llega al final, el largo puente colgante, y vislumbra la tan anhelada salida. Aventurado y desesperado, uno corre hacia la luz para ser enfrentado por el espantoso sonido de una sierra eléctrica y la aparición de un gigante hombre con máscara de hockey que se interpone entre el escape. El ser lanza su sierra contra la gente y esta se atora en un tronco. El espacio dejado por el gigantón es demasiado pequeño, pero nadie duda en intentarlo. El tumulto se avienta, se jalonea, se abalanza a la salida y aún al aire libre, en el patio del parque de diversiones, frente a las sonrisas de los que los esperan (y ríen con sus aterrorizadas expresiones) ninguno de los recién salidos ha olvidado esa terrorífica imagen.

Di con el siguiente video por casualidad y el comparativo entre ambas sagas volvió a aparecer ante mí. Resulta que en Brea, California, se movilizaron y con el estreno de la quinta parte, adecuaron una mansión embrujada cuyo eje es la saga del mentado asesino Jigsaw. La esperanza, para quienes le entren, es ver si la experiencia que tanto disfrutan en la sala de cine, sea igual de agotadora en vida propia. Con esto de que la franquicia no parece en lo absoluto muerta, de que se vale todo, parque temático y versión para consolas de videojuegos, todo esto de Saw me hace pensar en dos cosas: ¿Se convertirá la primera parte en un clásico de culto derivado de lo nefasta que toda continuación ha resultado? La segunda, pobre Jigsaw, quien le manda. A mí ya me dio sueño.



Update ... My City Screams



Let me start by telling you how it was in the beginning. In the beginning, God
made comics, and we drew on the walls of caves trying to tell everybody how we
captured a mastodon that afternoon.

Todas las personas buscamos el reconocimiento. Dependiendo en el ámbito en que lo buscamos, se obtiene siguiendo una línea recta y probada o serpenteando cuanto obstáculo se presente. El problema mayor de la historia es que solo se toman en cuenta los acontecimientos, nunca las hipótesis, así que finalmente uno voltea hacia el pasado y encuentra mayores méritos en circunstancias más apropiadas, dado que esa historia ya esta segmentada y procesada. En el mismo congreso, en 2002, Will Eisner aseguró que su mayor logro personal y profesional era que su oficio/profesión era tomada, por fin, en serio. Al menos ya eran tomados así, aunque aun no eran totalmente aceptados. Era notable la emoción que le provocaba saber que sus temas y los de sus colegas era discutida en librerías a lo largo del país.

Su creación más famosa es “The Spirit”, considerada por sus fanáticos como “El Ciudadano Kane” dado a su innovación como su influencia. Dibujante y creador de comic que tuvo en sus manos bocetos de las primeras aventuras de Superman (buscando su aprobación) mandando a sus creadores a un par de años más a la escuela, Eisner falleció en Enero de 2005 a los 87 años de edad, convirtiéndose en uno de los artistas más influyentes, respetados y toda una escuela de formación. Su historia es por demás interesante, pero más reveladoras son sus memorias, sus palabras y sus anécdotas que ofrecía en cada simposio que se presentaba. Por los años 40, nadie tomaba como arte o medio de expresión ese conjunto de dibujos, texto y diseño que Eisner tanto respeto les profesaba, y sin embargo su personaje fue el primero en obtener varias páginas para contar su historia en diarios de gran circulación. Su talento fue empleado al ser reclutado para combatir en la Guerra, creando afiches propagandísticos de enorme calidad. The Spirit fue retomado, reeditado, revitalizado y seguirá dando de que hablar por un rato, especialmente porque a finales de este año (al menos en EU) se estrenará su versión cinematográfica bajo la batuta de alguien que seguramente le debe su carrera al propio Eisner, Frank Miller, quien parece haber ideado una secuela bastarda de Sin City, bajo la misma técnica, el mismo estilo, pero un contenido muy diferente.

A simple vista, parece que Miller reunió a un elenco nutrido, visuales impresionantes y los revolvió para dar un desastre. La presentación de la cinta en el Comic-Con fue desastrosa y parece ser que el propio director esta harto de hablar de la cinta.

Uno no puede negar, después de ver el avance, que la copia parece hecha al carbón, sin embargo, muchos de los encuadres que Eisner innovo en su historieta son demasiado similares a la versión de Miller. Esa similitud parecía ser un defecto cuando 300 se proyectaba en las salas. Aun así, al menos parece ser divertida y juntar a Eva Mendez, Scarlett Johanson, Paz Vega y Jaime King atraera a más de uno.

Eisner solía contar un chiste reflexionando sobre la ridiculización de la que muchas veces fue blanco y lo contaba así: “You know, we used to feel very much like a Mama Rabbit and a Daddy Rabbit, who were running around, being chased by a bunch of dogs. They dove into a hole and the Mama Rabbit is quivering. She's saying, "Oh, this is terrible. We're doomed." The Daddy Rabbit says, "No, don't worry about it. We’ll stay here, and in half an hour, we'll outnumber them."

Not - This - Time



Y añadiendo, nunca jamás.

Si, lo tenía que hacer, lo tenía que decir, lo tenía que expulsar. Si no lo sacaba de mis entrañas, mutaría en una enfermedad.

¿Cuál pudiera ser la lección?, me preguntaba muy temprano, después de recorrer los encabezados de muchos diarios y las imágenes de la montaña humana que se formaba en el Tropicana Field. ¿Debemos cambiar los viejos uniformes por los nuevos? ¿Una nueva imagen que nos represente? ¿Deberíamos cambiarnos el nombre o cuando menos reducirlo? ¿Será entonces una realidad que hay que tocar fondo para después renacer? No se si al final todas esas son parte de la lección, las conclusiones o las enseñanzas. Pero la más visible consecuencia es que la arrogancia siempre lleva a la caída. Si, los Yankees también sufrieron esa lección.

Pero de pronto toda la arrogancia, la soberbia, la endeble superioridad fue adoptada por todo un pueblo: Boston. Pueden justificar que todo el tiempo vivieron bajo la sombra de los demás, que fueron el bufón del circo, que nadie los tomaba en serio. Y llegaron los Patriots a base de trampas y los Red Sox a base de enfrentamientos. De ahí… la luna. O eso quisieron y eso creían. ¿Dónde están los Pats ahora? Estaban escondidos, reservando el asiento de al lado para los Sox.

Los fanáticos (y los no fanáticos) estaban floreados, sobre excitados, sobrados. El equipo de una nación, de un deporte, del destino y hasta favorecidos divinamente. Ahí estaba Stephen King leyendo un libro entre entrada y entrada. Ahí estaba Tom Hanks sobre el monstruo verde (esperando la pelota de Ortiz) y también estaban todos los bostonianos que por tradición se sienten superiores al resto. Todos se miran como si no se hubieran bañado. Orgullosos de que una cinta protagonizada por Jimmy Fallon representará su carencia de ambiciones. Algunos amargados porque son tan superiores pero nadie los toma en serio, nadie los reconoce. Engreídos porque son liberales y demócratas (aunque en el fondo tienen tendencias republicanas y casi tiránicas) Uniformados y disfrazados con chaleco de marca (verde de preferencia), bufandas rojas, boinas, pipas. Algunas chicas se pintaban el logo en los pechos (digo, cada quien daña su cuerpo como quiere), otros se tatuaban en sus calvas que la nación les pertenecía. Otros, tasajeando el buen nombre de Mario Puzo, mostraban sus afiches de David Ortiz parodiando la novela El Padrino. Una semana bombardearon cada rincón que encontraron, afirmando que el rival no traía nada, que se topo contra la pared, que solo era para emocionar a la gente más.



Y ahora nadie los ha escuchado. En el estadio se retiraron por la puerta de atrás. En sus casas, solo apagaron el televisor, como si nada hubiera pasado. La realidad es que ya regresaron a ella, que todo les paso, que todo les pasara.

Fanáticos de los Red Sox en Boston y en otros lados se sentían egresados de Harvard, danzaban y coreaban a la lejanía, humillaban al rival, humillaban al otro seguidor. Ahora, lenta y dolorosamente se dan cuenta que se acaban de humillar a ellos mismos.

En algún capítulo de Los Simpsons, la ciudad ejerce un toque de queda a los niños, quienes secuestran una frecuencia de radio para narrar todos los secretos oscuros de sus padres (Homero comiendo flores en el baño, por ejemplo) Y en el número musical, Nelson asegura que los adultos se pavonean como si olieran bien.

Pero para cualquier fanático de Boston, ese pavoneo es lo único que les quedará. La redacción del Boston Herald no comentaba la victoria de los Rays (Delivish), narraba la derrota de los Sox y como es que se dio. No, para ellos no hay méritos en los demás, no hay victorias de los otros, no hay celebración del resto. Para ellos, el mundo esta en tragedia ahora, todos, a quienes les importa y a quienes no. El deporte esta de luto. Aunque pocos sabían que ese equipo fue el último en integrarse al béisbol y que su adición fue por razones de espacio.

¿Y la Cenicienta?
Los Rays destruyeron cuanto equipo se les puso. Día tras día los aficionados al deporte esperaban su inminente caída libre, la cual nunca se dio. El peor equipo de las ligas mayores hace apenas un año, ahora esta a un paso (bueno, a 4) de convertirse en el mejor. Las cifras, las estadísticas narrarían que ya es el mejor, el que más cuadrangulares ha disparado, más carreras producidas, el mejor cuerpo de lanzadores. Solo les falta un anillo para hacer válida la declaración.

Ayer, la narración de Ernesto Jerez aseguraba que quien no tuviera acelerado el corazón, era porque no tenía. Me pregunto donde quedo el corazón de Boston. O el de Tampa, o el de Filadelfia. Cuando menos puedo asegurar que el de los Yankees vibro con semejante victoria. Me emociono ver a Longoria, Upton y a Garza alzar los brazos y correr al montículo. Tres jugadores que se perdían en la sucursal inferior de los Rays hace un año y que ahora son las estrellas que levantaron a un equipo. La emoción de ver al humano celebrar de esa forma se contagia. Y la inevitable expresión de los derrotados también se contagia.



Pero ellos apagaron el televisor y huyeron del estadio. No se atrevieron a sentir un poco de empatía en los dolorosos rostros de Francona, Ortiz, Varitek. No. Les dieron la espalda. Y también, los jugadores les dieron la espalda a sus aficionados. Perder la soberbia y la arrogancia es una de las derrotas más dolorosas para el ser humano. Un viaje a la luna y el aterrizaje más forzoso imaginable.

Anécdota personal: cuando los Yankees perdieron del brazo de Mariano Rivera aquel séptimo juego de la serie mundial contra Arizona, simplemente no pude cambiar de canal. Los rostros de la derrota de mi equipo no salieron nunca de mi mente y con ellos, observe la celebración del rival, con el corazón destrozado. Hay que ver esos rostros para sentirse de esa forma. Los fanáticos de Red Sox ya se sentían así, tal vez por eso no necesitaron unirse a sus jugadores.

One of Us!


Según el diccionario, "Censura" es: intervención que ejerce el gestor gubernativo en las comunicaciones de caracter publico.


Muchas expresiones se ven bajo el estigma de ser censuradas. Todos hemos estado expuestos a ser censurados por lo que opinamos, creemos, pensamos o decimos, finalmente a cada acción corresponde una reacción. Los más liberales afirman que nada debe censurarse, confiscando la certeza de que todo lo que sucede es perfectamente evitable. Uno podría deliberar horas, semanas, años, una vida si se quiere, pero lo que es un hecho es que la censura forma parte de nuestra cotidianidad.

Censuramos todo, lo que vemos, lo que escuchamos, lo que leemos. Censuramos al que maneja más rápido que nosotros y nos rebasa, censuramos la música que no corresponde a nuestros particulares gustos y de una u otra forma, la censura provoca limitarnos nosotros mismos.

Yo soy muy fan de la serie South Park y lo menciono en cada oportunidad que tengo. A más de uno, el contenido le ha parecido ofensivo en exceso (yo me incluyo en algunos episodios) Al final el gusto no es provocar por hacerlo, ni creo tampoco que sea ver hasta donde pueden llegar. Creo que Matt Stone y Trey Parker encontraron su ideología y de ahí la exploran, la estiran y le sacan todo el provecho que pueden.

El caso más relevante fue la censura que tuvieron con el capítulo de Cientología, donde revelaban (bajo su optica) la creencia fundamental de la religión (o culto si se quiere) Una bandada de aliens de miles de planetas cuyas almas eran congeladas, luego descongeladas y que sus penas deambulaban por el planeta causando las penas y sufrimientos de los humanos (o algo asi) Nunca se especifico si el motivo de descontento fue la ridiculización de la misma o el hecho de que Tom Cruise se ofendia, se encerraba en un closet y no queria salir (del closet) Fue el mismo Cruise quien entablo la demanda y los creditos tuvieron que ser retirados.

En algún episodio, Kyle, el niño judío, manifestaba que si se censuraba una cosa, cualquiera, a petición de una persona o un grupo, entonces todo lo demás era censurable, todo podría dañar sensibilidades y todo debía ser cuestionado.

El tema surge porque la semana anterior empezó la segunda parte de la temporada número 12 de la serie con un capítulo muy controvertido. Los niños se sienten profundamente culpables porque no hicieron nada cuando vieron como violaban a un amigo suyo. El trauma era brutal para cada uno de ellos pero insoportable para Kyle. En un sueño, recuerda lo sucedido....

Dentro del cine proyectaban la última cinta de Indiana Jones y al grito de "They rapping him, Rape!!" salían despavoridos de la sala, cuestionando el porque Lucas y Spielberg habían violado a Indiana Jones....

La secuencia es más que común para la serie, sin embargo, Viacom, la productora de South Park es parte del corporativo Paramount y la última aventura de Indy sale en DVD en próximos días. Lucas y Spielberg seguramente estaran afilando puntería para acabar con ellos, dado que las secuencias que los involucran son parodias de películas (Deliverance, Boys don't cry, etc) y las imagenes no tienen ningun cuidado ni reserva.

Quisiera poner el clip, pero parece que por el momento, esta prohibido en el sitio oficial. Sin embargo, si lo visitan, pueden ver el episodio completo y reir bastante por todo lo que sucede.

Pero para no irme con las manos vacías, uno de las mejores parodias de la serie, viene de la mano de un episodio donde hacen su aparición los Ramseys (aquellos padres que supuestamente asesinaron a su propia hija) O.J. Simpson y el senador Gary Condit (quien también se sospecha asesino a su joven amante) invitando a los padres de Butters a unirse a su club: aquel donde culpan a cualquier persona de Puerto Rico. La parodia es del clásico de Tod Browning, el clip es el siguiente:



Use Soap

Revisando aparadores en cualquier tienda, uno puede encontrar tantos artículos de los cuales tenía el mínimo o nulo conocimiento. La tendencia los muestra cada vez más brillantes, más accesibles y más pequeños. Todos incluyen los mejores atributos tecnológicos, simplificando la vida se quiere, con las más cómodas formas de pago. Aún sigo sin entender como funciona y para que el famoso Apple TV. Algunos días después descubrí el HiPhone, clon vil chino del Iphone, que puede ser que funcione con similares o superiores características, sea más accesible, es en definitiva más barato, pero hay un problema, no incluye la manzanita. El reproductor de Microsoft tiene mejor resolución, una pantalla más nítida, funciones perfeccionadas, radio, Internet. Pero tú quieres la manzanita.

El recuerdo nos trae al amado en su momento Walkman de Sony (cualquier otra marca portaba otro nombre, pero se les conocía igual) La infinitamente emocionante posibilidad de llevar la música cargando, en exclusiva para la persona, dotándolo como un individuo calculador, espontáneo, de buen gusto (“cool” no se empleaba como adjetivo aún) ¿Dónde están ahora los Walkman? El tiempo los sepulto paulatinamente pero también sirve para ejemplificar un suceso que se repite continuamente. El Walkman, como el Iphone, como las siguientes generaciones de Ipod’s, Xbox y demás, nos han anticipado necesidades que desconocíamos tener. El primer celular de Motorota que tenía letras en color verde y era desplegable se convirtió en artículo de primera necesidad a su salida en el mercado. Planes que ahora suenan ridículos, involucraban más de 3 años de contrato sin revocación, a precios exageradamente elevados. Cuando salio esa misma versión, en color gris, la algarabía parecía incontrolable. ¿En verdad necesitamos de 15 cambios o más de celular en nuestras vidas?




De la misma forma que no sabíamos que teníamos esas necesidades urgentes, tampoco sabíamos que no las necesitábamos, que no son indispensables. Bueno, en realidad si lo sabíamos, pero era difícil negarlas. Y no pocos nos sentimos iluminados por una simple frase que se incluía en uno de los libros más ensimismados, nihilistas y criticados por los especialistas, pero convertido en uno de culto por los pocos que lo revisaron: “No eres tu trabajo

Hace 9 años, en Octubre, se estrenaba su inevitable (¿?) versión cinematográfica de la mano de David Fincher, aquel egoísta y talentoso director que aseguraba haber hecho la cinta más deprimente de los 90 (Se7en) El estreno de Fight Club no se vio libre de polémica puesto que le arrebataba las veladoras a cuanto consumo el humano se sentía dependiente y de la misma forma criticaba su propio medio, el cine como consumo, como ejemplo de autoridad, como enseñanza. El acierto es que finalmente su pudo burlar de todos los que la consideramos obra de arte, parteaguas en la historia, emblema de una generación. El venerado Tyler Durden jamás se tomo muy en serio, a pesar de que todo su séquito (ficticio y real) lo hacía.

9 años han pasado desde la frase “The things you own end up owning you”. El narrador y el emblemático personaje sentados en un bar de poca monta, bebiendo jarras de cerveza, cuestionando sobre edredones, ropa de marca y Martha Stewart, para salir e iniciar una pelea. A los pocos minutos, muchos pensábamos que tampoco queríamos morir sin cicatrices. La primera impresión no se olvida y se tomaron más revisiones para tratar de completar un rompecabezas que el propio espectador se había formado. Es en la escena de Raymond donde algunas cosas empezaban a tomar sentido. Raymond K. Hessel, que vivía en un sótano, que había abandonado la carrera de veterinaria (and stuff) se convertía en la representación de muchos. Finalmente nadie quiere morir de esa manera tan absurda y simplista. Uno no se da cuenta con facilidad que nada en la vida es una tragedia, que la vida continua con uno o sin uno. Uno se aferra entonces a las cosas que posee, la gente que supone depende de una u otra forma de uno, de las cosas pendientes, de las cosas finalizadas. Raymond corre después de ser amenazado con retomar la escuela y el personaje asegura que el día siguiente será el mejor día de su vida. El narrador asegura que el plan de Tyler empieza a tener lógica y que poco a poco todos lo estaban siguiendo.

¿Es el mismo llorón que asistía a grupos de moribundos para poder dormir quien desataba todo eso? ¿Ese era el símbolo que la generación de hijos no deseados de Dios tenía? “In Tyler we trust” balbuceaba el narrador. Y de pronto, todos queríamos ser el colon de Jack, queríamos luchar contra William Shatner o contra el jefe o contra Lincoln o contra nuestro padre. Al saber que todo había sido detonado por una mujer, los ecos de los diálogos acerca de ellas, de la crianza sin padre, del temor a una relación contradecía lo único que parecía coherente. Uno quería comprobar si en verdad con jabón podría fabricarse dinamita.

Pero algo más paso. El club crecía y se multiplicaba, abría “franquicias” en todos los rincones, a la par de que con cada cadáver provocado se repetía un ritual, una oración “He’s name was Bob” acompañado del ya mentado “You are not your job”. Cierto o falso, no sabíamos que no éramos el auto que manejábamos, que no éramos el dinero que teníamos en el banco, pero tampoco sabíamos que nuestra vida era la gran depresión, que existía una guerra espiritual y sobre todo que estábamos tan desilusionados con la vida que llevábamos. ¿O si lo sabíamos?

Nadie puede afirmar que aprendimos algo en el cine, cada quien lo experimenta como desea. Esta es, sin embargo, una de mis cintas más emblemáticas, por mi decisión, por mi gusto. No es lo que haya aprendido de ella (el cine no es una clase que se aprenda o memorice) son los deseos que después de verla me genero. Los hay buenos y los hay malos. Pero el momento más emocionante que guardo de la cinta es una simple escena. No tanto por el acto, sino por lo que represento. Lo que se filmo y lo que se callo.